Perdonen la expresión… pero me salió del corazón, y es que hay veces que la ira nos va comiendo por dentro y algún día tiene que explotar. Llevo años intentando ayudar a mucha gente, pero creo que se me había olvidado una frase que digo… “si no quieren tu ayuda… ¿por qué te empeñas en ayudar?”. Lo reconozco, me estaba obsesionando demasiado. Es hora de usar una técnica de Aikidō que mueve con dulzura la energía negativa que entra y la canaliza a otro sitio para salir.

Me empeñaba en que existiría justicia en España, entendiendo que los jueces son personas que reparten justicia. Aún no he perdido la esperanza, pero verme ahora en el Tribunal Supremo para demostrar que no soy toxicómano se me hace totalmente absurdo. Unos jueces, ridículos o comprados, no sé todavía, se bufan ¡sin prueba alguna! en apuntar que me había lanzado drogado contra un motocicleta por mitad de una calle (motorista que sí iba borracho y sin carné de conducir). Ridículo.

Me empeñaba en creer que nos daríamos cuenta del absurdo sistema capitalista que hemos montando. Ha sido útil durante muchos años, pero es el momento de que lo cambiemos urgentemente. Ha salido la gente a la calle, y se ha generado un movimiento increíble, el 15M, pero también se ha generado el anti-movimiento. Una fuerza en sentido inverso que sólo mira que hay algún mendigo que mancha la calle y que fuma maría. Ponen su atención en esos detalles, y prefieren que el banco les embargue la casa antes de pensar los fundamentos del 15M. Triste.

Me empeñaba en que todos los gurús estaban haciendo un trabajo excelente y enseñaban a la gente la importancia de cómo ser felices. Hay personas maravillosas, pero algunos usan la estadística para afirmar ¡hasta incluso fórmulas de la felicidad! Que digo yo, la fórmula de la teoría de la relatividad (E = mc2) funciona de maravilla y tiene sentido en cualquier parte del planeta. Pero la realidad es que no han dado con ninguna fórmula de la felicidad, porque de ser así, el número de suicidios estaría disminuyendo. Ridículo.

Me empeñaba en hacer crecer a una organización de coaching en España aportando muchos valores profesionales necesarios en el mundo del coaching. He participado durante más de tres años muy directamente e incluso siendo vocal de una comisión de relaciones con Latinoamérica, y creando un valor inigualable. Últimamente colaborando como voluntario, expositor y tallerista y en el que he asegurado que no hicieran el ridículo como pretendían descaradamente al principio con la selección a mano de talleristas. Pero da igual, me acabaron echando, sin explicación alguna, y sólo porque no quisieron aceptar que desconocían para qué valen las redes sociales; de cómo conseguir salir en los medios televisivos; qué son las herramientas de coaching de equipos; cómo balancear un contenido interesante de conferenciantes (donde además no haya discriminación de sexos); entre otros detalles. Pero eso sí, ganar dinero… saben muy bien. O ganar plata como le gustaría decir a uno que yo me sé que pinta delfín pero que todo el mundo ya sabe que es un tiburón. Ridículo.

Me empeñaba en hacer crecer a una editorial, que comenzó muy bien, pero que ha olvidado la finalidad de su misión inicial. Ahora sólo pretenden ganar dinero fácil vendiendo libros en las conferencias de sus autores. Bueno, no de todos los autores, sólo de los pocos conferenciantes que se auto-venden. Da igual, me han demostrado que o bien no saben, o bien son poco profesionales. Ridículo.

También me empeñaba en co-crear la pareja perfecta. He vivido muchas historias en el amor: abandonos, incomprensiones, persecuciones, amor platónico, celos, indiferencias, deslumbramientos, y con tanta experiencia, no consigo generar nada por más que sepa del tema. Parece que se cumplirá el designio que me dijeron de mi carta astral cuando era pequeño… las mujeres serán mi duro aprendizaje en esta vida. Parece que estoy diseñado para vivir en soledad y entregar todo mi vida a conseguir un mundo mejor que lo puedan disfrutar las futuras generaciones. Curioso.

Pero da igual… si no aceptas una crítica o no quieres crecer a mi lado, mejor no me busques mucho. Porque yo no sé mentir, voy de frente, y te puedo ayudar a ver tu parte más oculta. También hay veces que me equivoco y pido perdón, pero empiezan a ser las menos. Mi experiencia me dicta que poca gente acepta que le digan las verdades, y mientras eso ocurra, creo que se está evitando la responsabilidad que tenemos todos en esta crisis.

Ya no me empeño más… ¡toca despertar!

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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