Alguno se puede sentir molesto con el título. Lo entiendo, me gustaría que fuera así. Alguno incluso se puede quitar de mi lista de subscritos y pensar que me he vuelto un completo imbécil. Lo entendería.

Hoy he tenido un rato para ojear un ebook que ha escrito un compañero, Juan Tamayo, “El Verdadero Coaching”, el que me he leído de un tirón en posición horizontal mientras disfrutaba de un buen café. Lo cierto es que discrepo en algunas ideas del texto, como la de considerar al coaching una filosofía. A mi cierra que alguien quiera vivir con la filosofía del coaching, pero no me cierra el concepto de que el coaching sea una filosofía en sí. Creo que defino claramente en este post lo que entiendo por coaching.

Hay una idea del ebook que quiero compartir y que reconozco que me gustó. Cuando estudié coaching 12 años atrás no había tanta fiebre como ahora, quizás porque los precios eran aún más altos que en la actualidad. Cuando estudié coaching no lo hice porque quisiera ser coach y así hacerme multimillonario con la súper profesión del futuro. Ya era ingeniero y MBA, y el coaching era una etiqueta que no precisaba. Estudié porque quería de verdad crecer como persona. Para mí el coaching fue un descubrimiento, y cualquier que lea con frecuencia este blog, sabe que he escrito y compartido cientos de artículos sobre el tema.

La reflexión de Juan que me gustaría reproducir es: ¿conoces a alguien que haya suspendido algún curso de coaching? Es decir, ¿conoces a alguna persona que haya ido a un curso de coaching y no le hayan dado su certificado? Personalmente no. En cambio, sí conozco personas que no aprobaron mi carrera de ingeniería (u otras), y alguno que tampoco pasó el Executive MBA que hice. Un argumento lógico y sencillo para darse cuenta de que el mercado no está regulado y que cualquiera regala un “titulito” de algo de coaching.

Así que ya lo sabes, por más que te duela, el título de coaching sólo vale para demostrar que has pasado un buen número de horas con compañeros, pero académicamente, no le busques mucho valor. Todos pasan.

¿Te imaginas que todos tus compañeros hubieran pasado sin problemas la escuela? ¿Cómo considerarías entonces a tu escuela? ¿Una basura? Te dejo opinar al respecto…

P.D.: La excepción es dónde el coaching está regulado y ofrece un título académico. Eso no tiene por qué incluir los programas de coaching que simplemente lleven el logo de una Universidad, porque muchas veces no es más que una simple colaboración.

 



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Pedro Amador
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Pedro Amador

Director at Happiness Play
Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (Happiness Play y Happiness Play Pro), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.
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