Ejercicios para limpiar y reflexionar

por | Abr 13, 2013 | Coaching | 0 Comentarios

¿Necesitas unas ejercicios que te ayuden a reflexionar y cambiar las perspectiva con la que te tomas las cosas? Has llegado al sitio correcto.

Ejercicio para poner en duda tu interior

Que no se puede poner en duda es un ejercicio para poner en duda las ideas. ¿Te preocupas más de lo que piensan los demás que de los pensamientos negativos que generas? ¿Te preocupas más por lo que se diga que ti de por lo que eres? ¿Te preocupas más por buscar los fallos de los demás que por arreglar los tuyos? Tranquilo, ten paciencia mientras piensas esto, porque te va a costar responder. Si quieres pregúntales a varios familiares y amigos cercanos, porque cuesta ver este tipo de actitud. No hay prisa…

De veras, ¿estás hechizado por las ideas de los demás más que por las tuyas? ¿Sólo escuchas a los demás y tardas mucho en reflexionar lo que dices? ¿Das ejemplo al actuar con todo lo que predicas o criticas a tus personas cercanas?

Es algo muy difícil de aceptar porque tus creencias son muy difíciles de cambiar, y es verdad que muchas veces la gente no cambia. Pero tienes que verlo de una forma distinta, y es que has podido generar en el pasado actitudes para defenderte del mundo exterior que realmente te está impidiendo vivir en el momento actual en armonía con las personas que te rodean.

Ahora medita lo que piensas, ¿realmente es cierto? ¿Seguro que es cierto? ¿Podrías poner la mano en el fuego de que es 100% cierto? Y escucha lo que dices, ¿es verdad? ¿Seguro que es verdad? ¿Podrías poner la mano en el fuego de que es 100% verdad? Y observa lo que haces, ¿tienes motivos para actuar así? ¿Estás totalmente seguro que actúas sin hacer daño a nadie? ¿Podrías poner la mano en el fuego de que actúas correctamente y en armonía con la sociedad?

Cuidado que te puedes quemar. O quizás peor, la gente que te rodea puede acabar huyendo de tu compañía… porque a nadie le gusta quemarse.

Ejercicio para alcanzar tus objetivos

Claro que puedo. Claro que no puedo. Claro que puedo. Claro que no puedo. Claro que sí que puedo. Claro que no voy a poder. Claro que sí que puedo. Claro que no voy a poder. Claro que soy el que mejor lo puede hacer. Claro que no puedo ni loco. Claro que soy el que mejor lo puede hacer. Claro que no puedo ni loco. Claro que soy el mejor del mundo para conseguirlo. Claro que no lo consigo ni con todo el esfuerzo del mundo. Claro que soy el mejor del mundo para conseguirlo. Claro que no lo consigo ni con todo el esfuerzo del mundo.

Que sí, que sí, que claro que puedo. Que no, que no, que claro que no puedo. Que sí, que sí, que claro que puedo cambiar. Que no, que no, que no puedo. Que sí, que sí, que puedo. Que no, que no, que no voy a poder. Que sí, que sí, que puedo. Que no, que no, que no voy a poder. Que sí, que sí, que  soy el que mejor lo puede hacer. Que no, que no, que no puedo ni loco. Que sí, que sí, que soy el que mejor lo puede hacer. Que no, que no, que no puedo ni loco. Que sí, que sí, que soy el mejor del mundo para conseguirlo. Que no, que no, que no lo consigo ni con todo el esfuerzo del mundo. Que sí, que sí, que soy el mejor del mundo para conseguirlo. Que no, que no, que no lo consigo ni con todo el esfuerzo del mundo.

STOP. Apaga la cabeza y deja de sacar punta a todo. Mejor piensa en tus sueños, y haz alguna actividad para conseguirlos.

El ejercicio que puede parar tu vida

Un momento, ¿no tienes tiempo ahora?

No te preocupes, sigue con lo que estabas haciendo, porque es realmente cierto que andas tan ocupado que no tienes tiempo para nada. Se nota.

¿Quieres dedicarte unos minutos para ti? Excelente, podemos seguir avanzando, porque ahora es cuando te voy a pedir que vayas a buscar un papel y una lapicera. Sí, sin excepción, déjate de mensajes en el teléfono,  escribir en el PC, o buscarte el último curso de coaching. Me gustaría que escribieras a mano lo que te voy a pedir.

Busca tu bebida favorita, sea un café, un té, un refresco, lo que más gustes. Vete a por ella y prepárate. En mi caso tomaré el ejemplo del café. Disfrútala, saboréala, ¿te gusta? Y ahora viene la pregunta, “A qué sabe tu bebida favorita, descríbela en al menos 20 palabras”.

¿Fue fácil? En mi caso escribí esto:

"Para mí el café no sabe a mucho. Es agua manchada que por más maravillosa mezcla que hagan, sigue teniendo un sabor a agua mezclada. Eso sí, quizás no sabe a mucho, pero al sentirlo en mis labios cada día encuentro los mayores placeres del día. Saber que estoy vivo; saber que me acompaña gente, aunque sea a través de un like en Facebook; saber qué es el café que no me falla nunca. Y cuando no te fallan... eso sí que sabe bien"

Ejercicio con el café

Si en tu caso ha sido fácil escribirlo… ¡te felicito!, pero la realidad es que estamos tan ocupados que muchas veces perdemos la conexión con el mundo real. Era el momento de parar un poco y realices una reflexión personal, ¿cómo te sientes ahora?

Reflexiones actuales de conferenciantes españoles en la Panamerican Business School.

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