Hoy os incluyo una nueva colaboración de Edith Gómez, editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Siempre comenta que se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos. La podéis seguir en el Twitter @edigomben.


Gran parte de la población ha tenido o tiene empleos que no son para nada de su agrado, esto suele ser pésimo en ambos sentidos; tanto para el empleado, ya que no se siente cómodo y para el empleador, debido a que tendrá una baja producción, afectándolo hasta en sus ingresos. La razón principal por la que la gente se encuentra incómoda en sus puestos de trabajo es por su salario, tanto físico como emocional. Además de que no cobren lo suficiente, consideran que las condiciones no son justas ni apropiadas.

Puede sonar irrisorio, pero siempre hay acciones que se pueden tomar, planes de acción que se pueden ejecutar y contribuciones que podemos tomar. De lo que se trata es de convertir tu frustración en ese puesto de trabajo en algo llevadero, en el que puedas estar relajado e incluso por qué no, echar algunas risas.

Aquí algunas ideas:

  • Comunicación directa con los encargados

Hablar directamente con los altos ejecutivos o jefes de área puede sonar inútil, pero siempre y cuando sepas como ser convincente y utilizar las cartas, será la forma más rápida y sencilla de generar un cambio en la oficina.

A veces una mala gerencia es la causante de un caótico clima organizacional, que más que simplemente generar tensión en todos, baja el rendimiento de los empleados y sus deseos de trabajar.

Para un gerente o jefe cualquier, debe ser muy importante mantener a sus empleados motivados e incentivados (ojo que no es lo mismo), darles ánimo en sus labores y razones para lograr sus metas en la organización. Esto imprescindible para que un obrero se identifique con los objetivos generales y específicos, y que los acate.

  • Deshazte de tus emociones

No es sinónimo de tener que convertirte en un robot, pero ciertamente nuestra apego a las personas, sobre todo al trato de los clientes, puede hacernos tener un pésimo día laboral. E incluso llegar hasta el punto de ser la única razón por la cual no deseas trabajar más en ese puesto. Una vez, mi jefe me habló de lo que llaman “los anteojos del caballo”.

Los mismos eran usados para evitarle al caballo ver algo que pudiera asustarlos o perturbarlos al estar cumpliendo con su labor, para que de la misma forma se pudieran reducir esfuerzos y tiempo perdido al tener un caballo un poco paranoico u observador. Utilizar esta metáfora podría mejorar significativamente nuestro desempeño en nuestras tareas.

  • Involúcrate

La culpa no siempre recae en el empleador, muchas veces no nos preocupamos por ser un buen trabajador, ya que simplemente no nos interesa. Solo nos importa ir, estar sentados en un pequeño cuadrado frente a un monitor todo el día en una silla incómoda, para luego volver a la casa para la cena.

Más allá de tener presencia en la oficina es necesario: involucrarnos en los asuntos más recientes al trabajo, analizar las más recientes metas del departamento, sugerir fijar nuevas procesos sistemáticos para obtener resultados similares o mejores, hacer observaciones del superávit o déficit con tus compañeros, o simplemente oír las circunstanciales quejas de esos clientes difíciles.

Ese tipo de actitudes pueden darnos ideas o permitir a todos los demás avanzar en algo que posiblemente solo tú o un pequeño grupo notó que podría mejorar tu posición laboral y hasta darte la oportunidad de recibir un halago que calme los ánimos.

  • Canaliza tu energía

En lugar de pasarte horas pensando en lo mucho que odias tu trabajo, define prioridades, entiende tus habilidades y, si en el lugar donde te encuentras no hay oportunidades de crecimiento, aventúrate a dar el siguiente paso y salir a buscarlas.

El CEO de Conktena alienta a no tener miedo de buscar nuevas oportunidades profesionales y evitar que la insatisfacción se convierta en un problema para toda la compañía: “El descontento laboral alimenta a los agresivos pasivos, quienes rompen la comunicación en la empresa, contaminan el ambiente de trabajo y entorpecen los procesos productivos. Lo ideal es decir cuándo no se está a gusto y cerrar los ciclos de la mejor manera”, finaliza el experto.

Es realmente importante no frustrarse en un puesto de trabajo y hacer de la rutina, algo menos estresante. Convierte esas largas horas en un paseo y no en una pérdida de tiempo.

¡Cada post en tu e-mail!

Incluye tu e-mail y serás el primero en recibir cada nueva entrada (NO SPAM)




GRACIAS POR COMPARTIR: Este contenido se puede compartir donde gustes bajo normas COPYLEFT


Pin It on Pinterest

Share This