Todos conocemos a los vampiros. Personalmente les temía mucho de pequeño y me tapaba el cuello con un cojín al dormir. Quieren tu sangre, con un brusco mordisco en el cuello. Cualquier película nos trae a la memoria la típica cara de sádico que les hace disfrutar como si se hubieran tomado la pastilla de la felicidad.

Un vampiro emocional se alimentará de tu estado de ánimo sin necesidad de morderte el cuello. Por si fuera poco, no necesita esperar a que caiga la noche, está presente en cualquier momento. Te absorberá sin parar toda tu energía y muchas veces, intentes lo que intentes, seguirá feliz aunque objetivamente su vida sea un desastre.

Te acompañan en el trabajo, son los eternos quejicas de la empresa que pase lo que pase, no se van a ir por su propio pie. Te acompañan en tus amistades, siempre viendo la paja en el ojo ajeno y escapándose en cuanto intentas compartir un problema. Incluso aparecen en la familia, cuando no son capaces de perdonar antiguos estigmas del pasado y vienen con sus penas a cada segundo.

Te han llegado un montón de personas a la cabeza, ¿verdad? Ahora te comparto algunos trucos muy eficaces para aprender a gestionarlos y evitar dolores de cabeza:

  • No seas racional, puedes perder los papeles. El sentido común no funciona con ellos, así que cuando tengas el mínimo atisbo de que no existe diálogo alguno, simplemente sonríe y retírate. No hay mejor victoria que una retirada a tiempo.
  • No pierdas el tiempo intentando cambiarlos. No quieren cambiar. Tienen mil argumentos para justificar sus acciones. Existen mil culpables en el mundo antes que ver de cerca la idea de cambiar de actitud.
  • La pregunta ¿por qué? no te dará información. Si quieres ponerles contra las cuerdas, mejor dialoga con algo así ¿cómo sería tu vida si no fueras así…? ¿qué te impide que mañana cambies de actitud? ¿cuándo fue la última vez que pensaste que podías cambiar algo en tu vida? Si quieres saber más… puedes ojear algo sobre preguntas potentes.
  • Sea como sea… no te desesperes. Si practicas las preguntas del punto anterior, que sea por diversión, porque de otra forma te puedes volver loco.
  • Cuando tengas un problema no cuentes con ellos. No entienden que la amistad es cosa de dos.
  • Cuanto ellos tengan un problema vendrán a contártelo. No te preocupes lo más mínimo, pero sí aprende cómo los límites impiden a muchas personas no conseguir lo que quieren.
  • Controla tu estado emocional. Si en algún momento te sientes como una fiera y quisieras “hacerle desaparecer del mapa”… ¡enhorabuena!… es el momento de TÚ aprendizaje. Discúlpate y sal al baño (o donde sea). En otro sitio, respira, y pregúntate… ¿qué te está moviendo por dentro? ¿qué te hace estar enojado? ¿cómo te está poniendo tan nervioso? Recuerda este momento, relájate y medita bien. El valor respeto debe salir a la palestra y pregúntate… ¿por qué no voy a permitir que la gente sea imbécil? ¿no son ya mayorcitos?
  • Lo más importante es que no cargues con “la mochila” del otro. Vamos, como se diría vulgarmente… “cada uno que cargue su mierda” (o basura).

Por último la mejor de todas, LA QUE MEJOR FUNCIONA, pon a esta gente lejos de tu vida. Tú te mereces algo mejor, así que recuerda… ZERO STRESS.

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Acerca de 

Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (miGPSVital y miGPSProfesional), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.

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