Hace poco escribí sobre el tema, poniendo en la mesa ese concepto. Hoy me doy cuenta, que literalmente algunos amigos son unos TESOROS. De oro, tangibles, produciendo valor económicamente. Personalmente jamás usaría a mis amigos, familiares o pareja para conseguir un dinero que no merezco. Es más, los que me conocen bien, saben que jamás discuto por dinero, y recomiendo realizar contratos claros que marquen los límites de actuación. Pero la realidad que observo en otras personas es bien distinta, y queda demostrada a la luz de los hechos.

Un ejemplo, ¿qué eras amigo del presidente Aznar en España como el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa? Pues te ahorrabas avales, te ahorrabas explicaciones, y te ahorras casi todos los trámites que sigue un ciudadano normal. Curioso leer “Si le aprieta su banco no lea esto”, para darte cuenta de cómo tener un amigo bien conectado es literalmente motivo para saltarse cualquier procedimiento. Pero acaba pasando como se menciona en “El amigo de Aznar que tocó el cielo financiero”, que de ahí por fin ha ido directamente a la cárcel (aunque ha salido en menos de 24 horas).

Desgraciadamente en el mundo latino que conozco he encontrado demasiadas veces esa manía de cubrir a los amigos, tenga el precio que tenga. Por ejemplo en el mundo del coaching, se está haciendo patente que el gran valor de marca que habían iniciado los países anglosajones, se está yendo por el retrete por unas personas que no saben que la calidad la define el cliente o las empresas auditadoras, no las personas que dicen tenerla (y así salen reflexiones como ¿Merece la pena ser socio o acreditado como coach?).

Empecemos de nuevo. Los amigos son un tesoro, sí, pero en sentido figurado. Porque manipular un amigo, en el mal sentido de la palabra, para el beneficio económico propio se debe considerar como una falta bien fea. Tenemos que recordar la historia y rodearnos de amigos que nos quieran por lo que somos y no por lo que tenemos… de ahí que valore siempre el ejemplo que recibí de mi padre.