El poder del grupo crea cacatúas sin sentido

Les comparto una de mis frases favoritas y que tardé un tiempo en aceptar: “Una mentira mil veces repetida….se transforma en verdad”, de Joseph Goebbels (si comprueban su foto verán que no tiene cara de muchos amigos). Muchas personas con poder consiguen que la mentira se convierta en verdad por iteración, pero a mi juicio, los que la repiten caen al grado de cacatúas sin sentido que no razonan.

Para pensar y razonar, se parte de unas hipótesis, se establecen unos criterios, y se emite un juicio. Pero me parece que razonar con sentido común es una habilidad que está quedando en desuso, e incluso muchas veces, tengo la sensación de que está mal vista. Las personas acaban arrastrando multitud de prejuicios, sin criterio alguno, y fundamentados en hipótesis sin sentido. Ahí es cuando toma realidad la frase de Goebbels, y cuando me pregunto muchas veces si la responsabilidad es de los crean las tonterías o de los que las repiten.

Para conseguir anular el razonamiento se puede usar el poder del grupo. Basta que juntes a varios ingenuos y les hagas creer una cosa. Rápidamente, se esparcirán a transmitir el juicio, y las nuevas incorporaciones ya ni se lo dudan. Se oyen continuamente, “es que lo dice Fulanito de tal”, “me han dicho que ha sido presentado por una prestigiosa Universidad que ha realizado un súper estudio”, “te lo juro, me lo ha dicho alguien de mi máxima confianza”. ¿Les suena familiar?

¿Alguien se ha parado a poner en duda algunas de las frases que escuchamos a diario y que parece que han salido de la boca del último premio Nobel? Me temo que no, ya que el poder del grupo consigue que la gente se ahorre la capacidad de razonar. No hay nada como mirar a estas cacatúas sin sentido y preguntarles por sus hipótesis de partida, para descubrir rápidamente la tontería que vienen defendiendo. Si leen un poco sobre las creencias (ver aquí), comprobarán que hay gente que lucha por defender sus creencias, aunque estén inútilmente infundadas.

Un cuento que siempre se comparte para indicar el poder del grupo es el siguiente:

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a golpes. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo.
El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí…“!

¿Verdad que pasa? Ahora tienen la opción de continuar siendo una cacatúa sin sentido, o empezar a poner en duda algunas de las cosas que escuchan. Si hacen lo primero se vive con mucha comodidad, pero se deja uno de vivir algo que nos diferencia del resto de los animales: el pensar y razonar.
¿Me acompañan a pensar y razonar con sentido y empezar a trabajar por un mundo mejor?

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Pedro Amador :Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad HappinessPlay, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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  • Tú también generas estas conductas poco racionales de los grupos cuando muchas de tus fans opinan sin casi leer tus posts, pero ponen Me gusta sin chistar sólo porque tú lo has escrito. Estaría bien que mucha de la gente que opine, también lea un poquito. Este post me hace recordar lo que sucedió con Jorge Luis Borges. Por error, en una revista literaria aparecía el nombre de Borges cercano al poema "Instantes", escrito en realidad por una viejita. Por confusión, alguien lo cogió y se comenzó a difundir por las redes sociales, por los mails. Todo el mundo creía que el poema era de Borges cuando alguien que haya leído a Borges realmente nunca hubiera imaginado que él escribiera frases de lágrima fácil al estilo: " tengo 85 años... y sé que me estoy muriendo". Maria Kodama, la viuda de Borges ganó un juicio para que dejaran de utilizar ese poema como de Borges y la gente que supo la verdad, no quiso saberla y prefería seguir diciendo que era un poema de Borges.

  • Tengo una opinión distinta al respecto y es que el grupo no tiene poder si no se lo permite la Dirección. Depende de los valores que tenga la empresa y el estilo de dirección.Si desde arriba se practica lo que se permite a las personas que trabajan en ella, el problema no lo tiene el grupo, lo tiene los directivos.
    La sartén por el mango debería usarse en todas direcciones, si se tiene para despedir libremente también debería tenerse para frenar las Norias, ahora claro, depende también de los objetivos que tenga la empresa, que de todo hay.

    • Adelina, muy de acuerdo... pero la triste realidad es que pocas empresas toman la sartén por el mango. Muchas gracias por el comentario.

  • Comparto lo que dices y lo que es peor, lo estoy viviendo y sufriendo. Lo peor es la cara de gilipollas que te queda por la impotencia o en caso de empeñarte en defender tu honor y profesionalidad, el desgaste que eso te puede costar. Entonces que hacer? En mi caso apartarme de esa empresa (por incapacidad de sus directivos de enfrentarse a sus cacatúas) y desligarme personas tóxicas que no me aportan oficio ni beneficio...Una osadía por mi parte en la situación actual pero orgullosa de no permitir ese daño moral, y profesional.

  • Coincido plenamente con tu artículo Pedro, los discursos bien armados e infundados pueden ser muy dañinos en las organizaciones y luego nos toca a otros deshacer los castillos construidos en el aire, todo esto conlleva una pérdida de tiempo, confianza y transparencia que es dificil recuperar de forma inmediata.

    • Rosario... ¡muchas gracias por el comentario!... ¡y es que hay tanto castillo construido! :D