Que los asesinos (malos malos malos a partir de ahora) son algo despreciable es una realidad obvia que compartimos casi de forma universal. Pero desde hace varios años intento comprender por qué se persiguen con todos los recursos a los malos malos malos y en cambio quedan habitualmente impunes los que roban cantidades ingentes de dinero (la casta con la denominan en el grupo político Podemos).

Vamos a usar el sentido común y te podrás sorprender de la reflexión que voy a compartir con esta pequeña historia que no está basada en hechos reales, sólo en la picardía. De antemano, y para evitar a los críticos empedernidos, no pretendo justificar ni una ni otra cosa, porque no hay justificación que quepa. Pero sí es mi objetivo mostrar que ambas cuestiones están igual de mal y deberían ser perseguidas en sus raíces con la misma intensidad.

Para empezar vamos a incluir a dos dibujitos. El de la izquierda es un malo malo y el de la derecha es un político. ¿Con qué ojos los vemos? Seguro que al de la izquierda con los peores ojos y con el de la derecha nos preguntaríamos los motivos que le llevarían a robar, porque quizás es un Robin Hood que roba a los ricos.

Bueno, hasta aquí no hay ninguna cosa extraña, es lo que pensaría casi todo el mundo si vemos algo así en los titulares de un informativo. Pero sigamos avanzando (pulsa para acceder a la siguiente página).

(continúa en la siguiente página)

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