Lo que de verdad he aprendido en la vida…

Pedro Amador

Mis aprendizajes

No dejo indiferente. Mucha gente me tiene mucho cariño porque me consideran muy especial. Otra gente, en cambio, me considera un tremendo egocéntrico que mira a todo el mundo por encima del hombro. Sea como sea, no dejo de ser un espejo que proyecta en los demás todo lo que no quieren ver. Quien de verdad disfruta la vida y no teme compararse, estará encantado conmigo, y siempre disfrutará de mi humor (aunque a veces sea un poco escatológico). En cambio, quien no quiere tomar las riendas de la vida, siempre tenderá a la crítica continua hacia mi trabajo, mi persona, o todo lo que me rodea.

Francamente, presumo de ser una persona feliz, y si eso es malo, que venga un rayo y me parta. Si eso me hace soberbio, mis más sinceras disculpas, porque no voy a dejar de presumir que mi vida es maravillosa. Todo parece estar en crisis, pero, ¿realmente cómo ha sido mi vida? Cuando medito con mi Rueda de la Vida, pienso por todo lo que he tenido oportunidad de pasar, a saber:

  • Crisis de amor: he tenido las mías, aunque seguramente no llegarán ni a la mitad que la de muchas personas. Estuve casado con una persona maravillosa y me puedo criticar por no haber sabido mantener una relación tan especial. He estado enamorado algunas veces de princesas sin ser correspondido, habiendo aprendido el significado de tener una fantasía emocional, pero no me voy a quejar por ello.
  • Crisis de salud: tuve una gravísima, aunque seguramente no llegará ni a la mitad de la que han sufrido muchas personas. Un desgraciado me atropelló en moto y tras arrollarme más de 20 metros, me dejó con una parada cardio-respiratoria en coma tendido en el suelo. Por unos segundos no llegó oxígeno a mi cerebro, suficientes para dejarme unas graves secuelas, al margen de las roturas de la pierna y clavícula. Verse en silla de ruedas, o tener que volver a aprender desde cero a concentrarme o memorizar, no fueron experiencias sencillas.
  • Crisis de identidad (o crecimiento personal): tuve una bien gorda, aunque seguramente no llegó ni a la mitad de la que han vivido muchas personas. Hace unos años pude comprobar cómo unos Magistrados del Tribunal Provincial de Valencia me acusaban de toxicómano sin la menor prueba pericial. Obviamente de toxicómano no tengo ni un pelo. Y lo que es peor, aunque les pusiera una querella por demanda al honor (que fue aceptada a trámite), no sirvió para que se rebajaran en su comentario. Que te destrocen la vida, y encima te insulten sin la menor consideración, no fue de agrado.
  • Crisis de trabajo: entre varias, mencionar una que me quitó el sueño hace allá por el año 2000, aunque seguramente no fue ni la mitad que la que han tenido muchas personas. Me despidieron de un trabajo, no por incompetente, sino por saber hacerlo demasiado bien. Tuve una jefatura matricial con intereses opuestos que acabaron enfrentando mi posición. Mi honestidad no consiguió vencer a la inmoralidad de la que fuera mi jefa y me echaron. Tras esa complicada experiencia, aprendí que siempre la verdad tiene que ir por delante cueste lo que cueste (a la jefa la echaron a los 3 meses, por ridícula).
  • Crisis económica: Bien reciente, aunque seguramente no llegará ni a la mitad de la que sufren muchas personas. Todo el mundo piensa que nado en la riqueza, y no hay nada más problemático que no saber cómo vas a pagar el alquiler de tu casa el próximo mes. He invertido todos mis ahorros (y estoy hipotecado) en un proyecto que está financiado únicamente por mi persona, y que llegados los tiempos de crisis, los bancos no quieren valorar. Cuando un empleado del banco te hace sentir como a una cucaracha, es cuando te das cuenta que no es importante el dinero que ganamos, sino cómo sabemos vivirnos la vida (con el poco o mucho dinero que tengamos). Siempre sabré que he pagado cada capricho que he tenido con el sudor de mi trabajo, y eso me llena de satisfacción para seguir haciéndolo una y otra vez. El proyecto de Autocoaching saldrá, no me cabe la menor duda.
  • Crisis familiar o de amigos: Podría decir que fue lo peor de mi vida, aunque seguramente no fue ni la mitad de lo que han sufrido muchas personas. He perdido en el camino a muchos amigos queridos, pero sobre todo, perdí hace 8 años a mi padre de la forma más inesperada del mundo. Su recuerdo siempre está presente, y eso me apoya cada día.
  • Crisis del entorno: afortunadamente siempre he tenido donde dormir, aunque el tamaño de mi casa haya ido bajando exponencialmente desde que dejé el hogar de mis padres y me fui a mi primera casa en el extranjero. Aunque seguramente mi problema no será ni la mitad que el de mucha gente que ahora vive en la calle.
  • En el ocio no me cabe pensar en crisis, porque siempre he estado rodeado de mucha gente con la que compartir nuevas experiencias, y cuando no, me he sabido divertir yo mismo. He disfrutado en más de 33 países con personas de todas las culturas, y de ellos he aprendido la diversidad de posibilidades que hay en este planeta.

 

¿Qué mi vida ha sido fácil? No. ¿Qué me han regalado todo lo que tengo en mi vida? En absoluto. Y entonces, ¿qué te hace ser feliz? Buena pregunta, pero prefiero cambiar la perspectiva, ¿qué te hace a ti no querer disfrutar esta vida con plena felicidad?

Soy una de las personas que tengo muchísimos motivos para quejarme por la vida tan adversa que me ha tocado vivir. Pero no lo hago casi nunca, es una pérdida de tiempo. Cualquiera que lea el último capítulo de mi segundo libro (aquí), sabrá que me cambiaron la vida (a peor) hace unos años. Me dejaron con una minusvalía de por vida, quitándome algo de mi capacidad cerebral.

Pero en cambio me ha servido para querer conocerme por dentro. Tengo una capacidad asombrosa para conocer el estado de felicidad de todos los que me rodean, saber lo que les gusta, y ayudarles a realizar cambios para conseguir todo lo que se proponen. Por eso mi vida es especial, y me siento orgulloso de ello. Y presumo de ello. Y siempre presumiré de ello.

He cumplido 36 años, pero con la vida tan acelerada que llevo, seguramente equivalen a la edad de 70 años de otras personas. Tengo mucho que aportar y compartir, y quien quiera escucharme y plantearse ser feliz en la vida, que me escuche. Y quien no, que siga su camino. Respeto y quiero a casi todo el mundo (hay algunas personas realmente malvadas). Pero todos estamos aquí por algo.

Muchas gracias por estar ahí, y acompañarme en mi vida. Espero no fallaros nunca.

IMPORTANTE: Este contenido está regido bajo las normas de Copyleft (más información aquí).

Pin It on Pinterest

Share This