Cansado, me siento muy cansado. Hoy domingo cumpliré 36 años, ¡pero tengo la sensación de haber vivido 80 años! Acostumbro a relacionarme con gente mayor, y para aparentar, nunca suelo decir mi edad. Siempre me han puesto años de más simplemente porque veían mi largo currículo. Ahora mismo ¡mucha gente cree que paso ya de los 40 años!, y cuando me ven en persona se dan cuenta de que no puedo ser tan mayor.

Sí, sí, en el pasado he tenido una mente privilegiada, a la que he acompañado una actitud positiva de querer aprender siempre nuevas cosas. Pude conseguir mi ingeniería con tan sólo 22 años, complementada con cursos de doctorado. Después comenzar mi Executive MBA a la edad ridícula de 26 años, y complementarlo con una completa formación en coaching de las mejores escuelas.

A nivel laboral ya a los 12 años realicé un videojuego para el Spectrum. Comencé a trabajar a los 16 años de maquetador y montando todo tipo de ordenadores. Con 28 años llegué a Country Manager de una empresa internacional y a los 32 había conseguido facturar un millón de euros con mi propia empresa de servicios. A los 35 conseguí vender en tiempos de crisis, licencias de la web Autocoaching a una empresa internacional. Siempre trabajando entre 10 y 16 horas al día, aunque con la ventaja de que siempre me ha fascinado lo que hago.

A mis 18 años tenía una web de chistes que tenía medio millón de páginas vistas al mes. A mis 31 años escribía mi primer libro de crecimiento personal, del que ya se han vendido 4.000 ejemplares (y que ahora se editan 3.000 ejemplares en Francia). Después el segundo hace dos años, y ahora el primer libro-blog en un nuevo camino para cambiar el paradigma editorial. He podido dar conferencias en empresas de renombre, e incluso en congresos internacionales ante cientos de personas, y organizado todo tipo de talleres y formaciones.

Pude casarme con una persona maravillosa hace cinco años, con la que no conseguí realizar el sueño deseado de formar una familia, probablemente porque un año antes me había arrollado una moto y casi quitado mi vida. Y probablemente porque la justicia en España sigue empeñada de forma burlesca en que soy toxicómano pese a que no hay prueba alguna, y me tiene ahora luchando en el Supremo. Pero este Estado, que me sigue considerando toxicómano sin prueba alguna, me denegó la incapacidad laboral, pese a que sí soy un minusválido acreditado, y ya no puedo realizar mi anterior trabajo.

Por ello tuve oportunidad a los 28 años de volver aprender a vivir, tras el atropello de una moto, en donde sufrí un fuerte politraumatismo, daño axonal difuso, y huesos rotos por todo el cuerpo. Tuve que volver a aprender, a memorizar, a concentrarme,…  y obligado a gestionar el sueño que sólo funciona si es con pastillas. No llego ni a la mitad de capacidad mental que tenía antes, pero bien saben los que me rodean, que mi fuerza interior se ha multiplicado por mil, y ahora soy un fuerte creyente de la vida.

He podido disfrutar y viajar por medio mundo, creo que ya a más de 33 países, con más de 580 vuelos, que cuento porque me gusta mucho saber por dónde he andado. Compartir horas y horas de experiencias con muchas personas, en el pasado con mi propia web de Internet y ahora con 4.000 amigos en Facebook, o más de 22.200 contactos en Linked-in.

Curiosamente, la mayoría de la gente no habrá llegado a este párrafo, pensando… ¡menudo creído!, ¡este tío es imbécil! Se darán medía vuelta, y jamás valorarán positivamente que todo lo que he aprendido les pueda beneficiar en algo. Les da miedo afrontar retos en su vida, y cuando comprueban que alguien lo hace, les genera una envidia interior extrema y prefieren mirar a otro lado.

Pero no hay ningún mérito en todo lo que haya podido mencionar anteriormente de forma resumida. Lo más importante no es listar todo lo que haya podido conseguir en la vida, sino que siempre lo haya alcanzado por mi propio esfuerzo y sacrificio. Mi familia me ha dado siempre el mayor cariño del mundo, pero nunca me ha pagado necesidades como un curso de inglés en el extranjero. Daba igual, trabajando, siempre pude conseguir todo aquello que me era necesario para invertir en mi propio desarrollo personal y profesional. Por eso llegué a entender que podemos conseguir lo que nos propongamos si de verdad lo queremos. Yo soy un ejemplo viviente de cómo transformo continuamente la queja en energía para la acción.

Pero cansado, créanme que me siento muy cansado. Afortunadamente, mucha gente que me conoce, sabe de mi humildad, corazón, y mi lucha continua por querer conseguir un mundo mejor para todos. Pero desgraciadamente hay algunas personas, que me odian a muerte, y que dicen de mí las mayores atrocidades del mundo. Podría mencionar a alguna persona que se ha burlado de mi marca, y se ha encargado de decirle a medio mundo del coaching, que soy peor que el demonio. Esas personas pueden sin sentido opinar lo que quieran, pero me entristece comprobar que haya personas, que sin conocerme de nada, sean tan ridículas de creerse lo primero que les dicen.

La banca no perdona, y les da igual que tengas un proyecto que sea un diamante en bruto. Ahora les toca embargar todo lo que les plazca, y olvidan por completo el historial de cliente que hayas podido generar. El banco me permitió que realizara el mayor proyecto de mi vida sin inversión externa, pero ahora quiere embargarme, pese a que mis activos cubren la deuda financiera. Cualquier puede pensar que los inversores seguro que pueden apoyar, pero me temo, que o bien no sé llegar a los indicados, o bien está todo el mundo que no quieren ni comprar Letras del Tesoro. No entiendo aún el motivo de por qué los países, con los impuestos de los ciudadanos, se tienen que dedicar a rescatar los bancos.

Cansado del mundo editorial también, porque ya he aprendido que hay personas arrogantes que nunca permitirán que les digas a la cara que hacen cosas mal. Siempre he pensado que me falta algo de mano política al decir las cosas, que soy muy directo, y que me ahorro cariños sin sentido. No me suele faltar razón, y al menos reconozco cuando me equivoco. Pero he dado con alguno que desconoce el término humildad, y su única finalidad es la de robar para su beneficio propio. Pero esto, es una historia muy larga que me guardo para otro momento.

Y muy cansado de la justicia en España. Todos pensamos, al menos yo en el pasado, que existen unas normas que regulan las cosas a la perfección. Desde mi experiencia, y sólo a falta del episodio final que está ahora en el Supremo, llegué a la conclusión de que vivimos en mundo que es una farsa. Algunos jueces son funcionarios que están manipulados por entidades privadas o públicas sin el menor de los escrúpulos éticos. Yo tuve que abrir los ojos y comprobar que es necesario cambiar el mundo del que se están aprovechando unos listillos.

Cansado, muy cansado. Tener ya 80 años me hace pensar que quizás llegó el momento de jubilarme. Soy una persona jodidamente feliz, que siempre sonrío y que soñaba con que mi Metodología Autocoaching® ayudara a muchas personas a alcanzar sus sueños (ahora en libro-blog). Pero me temo que el mundo aún no quiere salir de su largo constipado, y será mejor no contagiarme del mismo.

La realidad es que estoy cansado de recibir palos y palos sin sentido alguno. Uno no es de piedra. No voy de víctima por la vida, y siempre considero que si las cosas no cambian, mejor que cambie uno.

Muchas gracias por haberme acompañado.

 

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