Muchas veces comparto inquietudes sobre las malas cosas que pasan a nuestro alrededor que o conseguimos parar entre todos, o parece que nuestro futuro será aún más incierto. Pero hoy prefiero tomar una pausa y explicar algunas ideas por las que merece la pena levantarse por las mañanas. Muchas veces prestamos sólo atención a todos los problemas del día a día, y parece que obviamos muchos de los regalos que podemos disfrutar.

Para empezar, ¿han disfrutado el sabor del café por la mañana? O quizás su infusión favorita, o la taza gigante de leche con cereales. Quizás parezca una perogrullada… ¿pero verdad que hay sitios en los que sabe mejor? Es estupendo comenzar el día y poder agradecer el comenzar el día con una deliciosa pausa sobre nuestros labios. Es importante aprender, porque puede que sea demasiado tarde para cuando nos demos cuenta.

Después tenemos la oportunidad de disfrutar y compartir con un montón de personas a nuestro alrededor. El problema es que nos quedamos sin conectar la mayoría de las veces y vamos de un sitio a otro por pura inercia. Les recomiendo experimentar un día, si es que no lo han hecho aún, y realizar el mayor número de interacciones posible saludando con cariño, deseando los buenos días con una buena sonrisa. Con todas las personas que me cruzo, intento siempre regalar la mayor de las sonrisas, y siempre les deseo un estupendo día cuando termina la comunicación. Sea lo que sea, y tenga la prisa que tenga. Se comprueba rápidamente que otra forma de relacionarse es posible.

Otro de los mayores regalos es poder andar por la calle y que se cruce algún padre o madre paseando un bebé por la calle. Siempre me atrae la profunda felicidad y paz que tienen los bebés, exceptuando algún momento como la salida de los primeros dientes. Esa mirada debe siempre darnos inspiración y hacernos entender aquello que decían, cuando un niño viene al mundo es porque Dios no ha perdido la esperanza en los hombres.

Llega la noche, ¿y han podido disfrutar por unos segundos el color de la luna? Desde muchas ciudades no se comprueban las estrellas, pero la Luna siempre está ahí, radiando como una linterna que no se quiere apagar. Maravilloso, para mí es un placer dedicar algunos segundos al día a mirar la Luna, sin la obligación de hacerlo, sólo por regalarme esos segundos para mí.

Son muchas cosas a disfrutar… ¿dejarás que pasen todas a tu alrededor sin abrir bien los ojos? ¡Despierta!, ¡estás vivo!

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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