Hace pocos días les compartía una opinión muy personal: “la tontería del es mío”, donde indicaba cómo el uso semántico de del verbo nos lleva a desear, defender, y poseer personas muchas veces sin atención al propio sentimiento. Hoy les comparto otra reflexión, el abuso del verbo ser. Es algo muy habitual que muchas personas nada más presentarse indiquen su procedencia, algo como: “soy francés”, “soy argentino”, o “soy inglés”, por mencionar algunos ejemplos recientes. Algunos afinan más e indican directamente su ciudad natal: “soy de Barcelona”, “soy de París”, o “soy de Nueva York”, por mencionar otros ejemplos que recuerdo.

¿Pero de verdad se creen que por decir el lugar de procedencia se puede tener alguna idea de la persona que tenemos delante? Mucha gente dirá que sí, que ha aprendido que existen muchas diferencias entre personas de distintas procedencias. Antes intentaba convencer a las personas de que quizás se equivocaban por tener esas predisposiciones (o creencias) tan claras. Ahora no. Ahora sólo ofrezco una bonita sonrisa ya que entiendo que cada persona es distinta. Por más que me diga su lugar de procedencia, lo maravilloso que son sus padres, o lo que dice ser en la vida, nunca lo utilizo para dejar de descubrir a cada persona. Siempre afirmo que no valoro a las personas por su lugar de nacimiento o por lo que dicen, sólo por lo que hacen.

Por ejemplo, les indicaré que mis padres nacieron en la misma ciudad, pero son muy diferentes (personalmente siempre he envidiado cómo su amor ha durado toda una vida). Ahora entiendo que el sólo hecho de pensar “son de Ceuta”, no me dice ni un 0,01% de cómo son y han sido. Son personas maravillosas, y su lugar de procedencia, sólo dice que… en todo lugar del planeta, ¡hay personas maravillosas y también desagradables! Prefiero decir que en cualquier sitio hay personas tóxicas, de las que simplemente hay que alejarse.

Bien, les indico que nací en Europa, en algún rincón. Pero mi gran virtud es saber compartir con personas de cualquier parte del planeta, y no juzgar a nadie por su lugar de procedencia. Permítanme unos ejemplos… ¿se piensan que todos los alemanes son como Hitler? ¿O todas las personas de la India van a ser como Gandhi? Podría ser, pero es procedimiento reduccionista demasiado limitante.

Prefiero pensar que cuando alguien me dice… soy de X… me está diciendo… hoy quiero compartirte lo mejor X, y juntos vamos a sonreír, ¿te apetece? ¡Un placer!

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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