¿Alguna vez has pensado “ojalá me llamen de esta empresa para una hacer una entrevista de trabajo” y te han llamado? Hay quien opina que en este resultado un factor determinante es la ley de la atracción (¿te suena el libro El Secreto?). Para los que no tengáis mucha idea de lo qué es la ley de la atracción o en qué consiste os hago un pequeño resumen: “nuestros pensamientos, emociones y anhelos, ya sean conscientes o no, provocarían consecuencias de acuerdo a los mismos”. Es decir, que pensar en aquello que queremos conseguir nos ayudará a materializar nuestro objetivo (gluppp!).

Esta ley, que tiene su origen en la teosofía, ha sido nombrada en diferentes obras por escritores y filósofos a lo largo de los siglos, lo que viene a confirmar que no es un invento nuevo, sino que es un concepto y un estilo de vida que ya se empleaba en la Antigüedad. Además, la teoría de la atracción presenta diferentes coincidencias con otras disciplinas psicológicas como la teoría cognitiva o la terapia cognitivo-conductual. En la primera, los pensamientos sientan la base del conocimiento mientras que la segunda defiende que son los pensamientos los que motivan nuestras emociones y nunca al revés. Por ejemplo, para una persona que desea adelgazar, visualizarse a sí misma con esos kilos de menos le ayudará a conseguir bajar de peso con un extra de motivación; mientras que el correcto control de nuestros impulsos emocionales, sobre todo de los negativos, nos permitirá acercarnos más a nuestro objetivo.

Está claro que el pensamiento positivo es un pilar importante a la hora de conseguir cumplir nuestras metas, pero ¿es suficiente? Hay muchas teorías al respecto y muchas posiciones diversas pero lo que nadie puede poner en tela de juicio es que para conseguir algo siempre tiene que haber un punto de acción. No nos pueden llamar de una empresa para hacer una entrevista si previamente no hemos enviado nuestro CV, no podemos ganar la lotería si no hemos comprado ningún cupón, al igual que tampoco podemos adelgazar sin mejorar nuestra alimentación y nuestros hábitos deportivos. Todo aquello que queremos conseguir nos cuesta algo, no basta solo con visualizarlo en nuestra mente sino que debemos ponernos en marcha para conseguirlo. Ya lo dice el refrán: el que algo quiere, algo le cuesta.

Es un tópico pero es verdad. No podemos querer conseguir algo desde el inmovilismo, desde la comodidad del sofá de nuestra casa, única y exclusivamente focalizando nuestros pensamientos en ello, porque lamentablemente no va a suceder. Es necesario trazar un plan, una serie de pasos y etapas asequibles que nos acerquen a nuestra meta poco a poco porque, como todo en esta vida, nada viene regalado y debemos empezar de lo sencillo a lo complejo, de lo pequeño a lo grande. Podemos soñar con ser importantes empresarios y directivos de una gran multinacional, quizás consigamos serlo a la primera, pero lo más probable es que tengamos que ascender peldaño a peldaño hasta esos cargos.

Es importante tener en cuenta, además, que cuando no conseguimos alcanzar las metas fijadas, nuestra mente tiende a crear pensamientos negativos. Aparece la frustración y el malestar con uno mismo. En este caso es necesario analizar nuestra propia situación, ya que puede que no hayamos conseguido la totalidad de nuestro objetivo pero sí una gran parte de él. El perfeccionismo es positivo siempre y cuando no se lleve hasta el extremo, y debemos ser conscientes de que no en todas las ocasiones vamos a alcanzar nuestra meta. Incluso los grandes deportistas mentales, a los que se les presupone un entrenamiento de las emociones y del autocontrol muy superior al de la media, caen a veces en esta actitud de no encontrar nunca el resultado ideal. Sin embargo, es necesario hacer un balance de la situación y sacar lo positivo de la misma. De esta forma, seremos capaces de trazar un nuevo plan de actuación que nos lleve o nos acerque lo máximo posible hasta aquello que queremos conseguir.

Es que aquí donde entra en juego la mentalidad positiva y, en parte, la ley de la atracción. No debemos dejar que un mal resultado termine con nuestras aspiraciones. Habrá más de uno en nuestro camino al éxito, lo importante es aprender algo de todos ellos que nos ayude a mejorar y continuar. La perseverancia siempre es una gran aliada. Recuerda que si tienes la actitud adecuada, el 50% del trabajo ya lo tienes hecho. Así que a la pregunta del principio la respuesta es no, no basta solo con visualizar aquello que queremos conseguir sino que debemos visualizarlo, prepararnos mentalmente para conseguirlo y ponernos manos a la obra para finalmente lograrlo.



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Director at Happiness Play
Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (Happiness Play y Happiness Play Pro), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.
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