Los valores son las formas de pensar, sentir y actuar, por las que nuestra vida se rige, como por ejemplo la sinceridad, la honestidad, la creatividad, el respeto, la integridad, la seguridad, etc. Quizás no te habrás dado cuenta de que tienes estos valores, y sólo adviertes su presencia cuando los pones en duda. Constituyen la esencia de lo que da sentido a tu vida y son la base de tu felicidad. Todos tenemos valores. Quien niegue tenerlos es simplemente porque no se conoce lo suficiente.

Los valores son una discusión muy antigua, ¿por qué deberíamos darle valor a los valores? Platón ya nos señalaba a la cuestión del ser, propia del individuo. Fue muy común en ciertas doctrinas filosóficas asociar el ser con el valor, y más concretamente con el ser verdadero. Los valores, más allá de tu energía, estaban relacionados con ver quién eras, con tu esencia. Los valores se fundamentaban como el motor de nuestras vidas y servían para detectar cómo son las personas. Con Platón, el ser verdadero, es decir las ideas, poseen la máxima dignidad y son por ello inminentemente valiosas.

Conocer nuestros valores no sólo es importante, es esencial, para saber cómo vamos a superar las crisis. Como se ha mencionado, son los motores que impulsan la toma de decisiones correctas en los momentos difíciles. A largo plazo nos informan si nuestra vida avanza con coherencia, ya que nos muestran cuán alineadas están nuestras actuaciones con nuestros principios. En otras palabras, los valores nos sirven para comprobar si tenemos una vida acorde con nuestros principios esenciales. Por ejemplo, si para mí la honestidad es un valor crucial, y voy a comenzar un trabajo muy interesante, cuándo sé que en la empresa abusan y se aprovechan de las persona, ¿crees que a la larga estaré cómodo en ese trabajo? Identificar nuestros valores aporta una buena motivación para actuar de forma coherente hacia el logro de nuestro éxito. En definitiva, los valores son la energía que nos impulsa a conseguir todas nuestras metas, y que debemos tener siempre presentes en nuestra vida.

Además de identificar nuestros valores, hay que respetarlos, ser coherente y actuar de acuerdo con los mismos, siempre desde la perspectiva más enriquecedora. La importancia de los valores hay que recordarla cada día, y es bueno en cada oportunidad plantearnos con qué valores vibramos. Al ver el siguiente video, entendí como en la infancia no aparecen problemas para compartir, pero con la edad, se encuentran más posiciones egoístas.

Os dejó la reflexión… ¿sois capaces de compartir como lo hacen estos niños? No lo olvidemos.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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