– ¿Estás bien? – pregunté con curiosidad.

– No, la verdad es que no. Nada bien. Además ahora no tengo trabajo. Bueno, desde hace tres años. Así que tus consejos de felicidad son muy interesantes pero no me sirven parada.

– ¿Qué consejos? – le indiqué con rapidez.

– Todos los que escribís estáis siempre con la misma historia de que hay que ponerse optimista y todo eso… ¡y ya!, que con eso se soluciona todo.

– ¿De verdad lo crees así?

– ¿Ves? Ya estás con el cuento chino en el que se evita dar soluciones a los problemas.

– Bueno, no te quería importunar, pero ¡yo no tengo ni idea de cómo se solucionan tus problemas!, y a lo sumo te puedo acompañar para que tengas otro punto de vista de la situación.

experto en felicidad
Se hizo un incómodo silencio en el ambiente. Sonaba alguna canción, que para más curiosidad, era de un grupo local llamado “No te va a gustar”. Parecía que la realidad tampoco gustaba.

– Soy enfermero, llevo cuatro operaciones en el pie. Tengo la pierna mal de por vida, por un maldito error médico- me comentaba con desánimo.

– Uff-, sin saber muy bien qué decir.

– Un dolor continuo, en el tendón de aquiles.

– Uff-, sin saber a priori cómo responder a ese sufrimiento.

– ¿Sabes lo peor? Es mi ánimo. Nada va a hacer que yo sea la de antes. Eso es imposible. El maldito dolor no me hace feliz, por mucha actitud positiva que le ponga al asunto. Yo antes no era así. Se me han quitado hasta las ganas de ser enfermero, cosa que antes era lo primero en mi vida. A veces pienso que esto no me ha podido pasar a mí.

– ¿Y calmantes?

– Si medicado hasta no poder más.

– Bueno, yo también estoy medicado de por vida, si eso sirve de consuelo – indicaba para marcar algo de empatía.

– Pero ya nunca será lo mismo- volvía a insistirme- es como si ya no pudiera ser feliz. Perdona si te estoy molestando con tanta repetición.

– Te entiendo, yo viví así un tiempo. Pero un día acepté que era otro y dejé de luchar por volver a ser lo que era. Acepté que era distinto y comencé a crear un nuevo Pedro.

– Gracias. Ojalá que al menos recupere la ilusión por las cosas porque sinceramente no tengo ganas de vivir.

– Te entiendo, matarte no tiene coste alguno, pero dejas muchos problemas que no son gratis a personas que te quieren.

– Sí, eso es verdad, aunque no sé si es suficiente para cambiar mi forma de pensar. Es como si todo me diera igual. Sólo me apetece estar en la cama y dejar pasar el tiempo.

– El tiempo no puede pasar en balde. Respeta tus valores y ponte sueños. Vive de forma distinta… ¡pero vive!

– Gracia, de veras. Ya lo he vivido. Está muy bien. Pero lo de la suerte no lo entiendo. En mi caso, ahora por ejemplo soy enfermero. Me he esforzado mucho por serlo. Mucho, y  ahora compruebo que no tengo trabajo. Y creo que la suerte sí existe, porque por culpa de un accidente ahora no encuentro trabajo, y la gente que acaba de terminar la carrera sí tiene. ¿Cómo se explica eso?

– Es una larga reflexión que me llevó a incluir el contexto en nuestras vidas, como así mencioné en la charla de motivación de Bilbao. Nos guste o no el contexto está como pegado a nuestro cuerpo, algunas veces favorable, y otras veces totalmente en contra. Es como el viento que mima un barco.

– Seguramente, será el destino.

– No sé lo que será, pero sí sé que ahora eres otra persona.

– Es un poco difícil de entender.

Es difícil de aceptarlo en vida, no de entender– repliqué sin dudarlo.

– Para mí las dos cosas. No entiendo aún por qué me ha pasado a mí. Sin más. O mejor dicho, qué hecho yo para merecer esto.

– Porque lo elegiste antes de venir a este mundo. Lo tenías que aprender.

– ¿Elegí el qué? ¿Tener un accidente? ¿Tú estás bien?

– Algo así- comenté sin dudarlo.

– Eso no se elige, es como tener cáncer. Eso te toca.

– No pretendo convencerte, no gastaría el tiempo en algo tan personal. Personalmente creo en otras vidas, como comentaba en la conferencia de Bilbao de Motivación. Luego encontré en La vida de Pi que usa la misma explicación… ¡cada uno es libre de creerse la historia que quiera! Mi filosofía me ayuda a vivir, porque de otra forma, estoy totalmente contigo… ¡sería todo una mierda!

– ¿Vuelves por España?

– ¿Por? Preguntaba rápidamente.

– Porque me gustaría conocerte y que me contaras eso a los ojos.

– Bueno, por mejor o peor que te mire a los ojos, va a seguir siendo mi filosofía, y eso no cambiará. Piénsalo, porque por ahora no sé cuándo pasaré por España, ahora vivo en otro sitio.

– Muchas gracias por tu reflexión… ¡y espero que te vaya todo bien!

– Lo mismo digo, fuerte abrazo.


Os comparto que esta conversación está basada en hechos reales y os acompaño con una canción indispensable para ver y sentir…

Y otra versión con subtítulos en castellano por si no la entiendes:

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Acerca de 

Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (miGPSVital y miGPSProfesional), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.

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