Unos años atrás escribía el artículo Verdades sobre el coaching, donde indicaba sin pelos en la lengua, las cosas que mucha gente no quiere entender, pero que son de sentido común. Ahora no las escribo desde España, sino desde Uruguay (que ya sabes que es el país del año, según The Economist) y como me parece que a mucha gente le cuesta comprender las cosas, seré un poco más claro y contundente. Aquí van algunas verdades de la disciplina coaching, que más que verdades (porque algunos me apuntarán con la tontería de que no existen verdades absolutas), llamaremos informaciones contrastadas:

El coaching no es una profesión

Lo reconozco… ¡hasta me lo había creído yo! Pero como explico en ¿Es el coaching una profesión?, sólo en Australia e Inglaterra aparecen como carreras universitarias. En el resto del mundo, ¡por más cuentos que nos vendan!, no es ninguna profesión comparable a una licenciatura o diplomatura oficial. En algunos casos los cursos hasta están consiguiendo el sello de alguna Universidad, ¡pero que no te tomen el pelo!, sólo es una especialización. Las Universidades tienen muchos cursos abiertos, pero para que sean profesiones requieren la aprobación del Ministerio correspondiente. Al coaching, lo siento mucho, no aplica. El coaching no pasa de ser una disciplina, técnica, proceso u oficio, según se quiera leer. Quien diga lo contrario, que me mande el e-mail del colegio de coaches que lo certifica en el mercado (gracias).

El coaching no es sólo para las empresas

Curriculum moderno
Existen miles de personas formadas en multitud de especialidades, muchas han dado un paso más allá de su formación de psicología, pero otras muchas provienen de las más dispares profesiones. Se observan profesionales que utilizan coaching de salud, de familia, de pareja… ¡incluso los hay ya especializados en coaching sexual! Por favor, comprendan que el coaching es una técnica que se trabaja en muchos procesos. Ahora bien, hecha la apreciación, lo que es bien divertido es el grado de gamberrismo que tienen algunos, como indicaba en Nuevos tipos de coaching para triunfar. Por tanto, no sólo en las empresas.

El coaching no cuesta una media de 500$ por sesión

Es el argumento de venta favorito de casi todas las escuelas. Podemos exagerar y comenzar diciendo que existen coches/autos que cuestan 100.000USD. También algún Ferrari seguro que llegará al medio millón de dólares. ¿Pero no creen que un coche/auto normalito viene a costar entre 9.000USD y 60.000USD? Bien, no tiene sentido que al preguntar por el precio de un coche, simplemente digamos el del Ferrari y pongamos una sonrisa aparentando que en el mundo sólo se manejan esos precios. Se asusta a cualquiera que quiera comprar uno.

De todos los cientos de profesionales que utilizan el coaching con los que he tenido oportunidad de hablar, cuento con los dedos de una manos los que parecen llegar a un mega precio por sesión (que los hace más caros que el mejor consultor estratégico). Baste comprobar el estupendo estudio EMCE´12, Encuesta deMarketing Coaching Ejecutivo, en donde se observa un precio medio de sesión de 250€. Obviamente esto es coaching ejecutivo, porque el coaching personal puede estar en la mitad de precio (o mitad de la mitad). Hay algún profesional con precio elevado pero también hay otros muchos que incluso lo hacen gratis como prácticas.

El coaching no se vende en sesiones de 20 ó 30

Políticos Pinochos
Lo hacen para engañarte. Los procesos de coaching no deberían durar más de 4-10 sesiones por tema a tratar, porque de ser así, no se observa compromiso por el cambio y seguro que es otra disciplina la que debe ayudar. El hecho de vender 20 ó 30 sólo sirve para que parezca “terapia”, no coaching. En el pseudo-coachihg es una mala práctica heredada de los psicólogos (que sí que pueden vender terapia por meses o años) mezclada con los comerciales de la televisión que acostumbran a vender al por mayor (¡compre 100 kilos de ketchup para toda la familia, medio vecindario, con un suculento 25%!… y pican como tontos). Si tiene un problema a mejorar con una persona que utilice la disciplina del coaching, no se crea que tardará 30 horas, porque un buen profesional que no consigue resultados a la primera o segunda de cambio, debe parar las sesiones y derivarlo a una disciplina que trabaje los bloqueos.

El coaching no sólo viene de EEUU o de Chile

En esto prefiero la referencia de Leonardo E. Ravier (excelente artículo aquí), con mucho más fundamento teórico sobre la materia que el que subscribe estas líneas, y que ya nos comenta que los orígenes del coaching son muy dispares, y en donde ya vemos una influencia de Sócrates (que con todos mis respetos entiendo que no era americano).

El coachee no existe

Cuando oiga esa palabra, automáticamente, ¡salga corriendo! Un profesional que aplica la técnica del coaching debe tener la formación suficiente para cuidar el lenguaje al máximo, pues es importante modular cada palabra a la perfección. Como explico en ¿Qué es un coachee?, la palabra “coachee” es un invento más que desagradable, porque acabaríamos escuchando que un consultor tiene consultees, un mentor se relaciona con mentories,  y para enfatizar el ridículo, llegaríamos a que un artista vende a artees. Es una palabra inventada para intentar cobrar más por el servicio, pero sólo demuestra una incultura abismal. Se dice C-L-I-E-N-T-E, y punto final.

(continúa en la siguiente página)

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Acerca de 

Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (miGPSVital y miGPSProfesional), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.

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