Viví más de cinco años a escasos 300 metros del centro de Madrid, en La Puerta del Sol. Paseaba frecuentemente por el centro, y recuerdo que siempre tenía que ir con algo de cuidado para que me no robaran nada si me veían con algún amigo extranjero. Casi nunca veía a un Policía.

Hoy he cruzado por completo toda la plaza, y me he sentido más seguro que en toda mi vida. En cambio, hoy he visto más policías juntos que todos los que pude ver en cinco años. Yo mismo llegué asustado a Sol, habiendo comprobado que anulaban la manifestación, por lo que intuía que debía existir algo de violencia. Pero allí no pasaba nada.

Había mucha gente sentada, otros de pie, pero todos charlaban tranquilamente. Unos consumían agua o cerveza, algunos se hacían con bocadillos que se dispensan en un puesto gratuito del centro de la plaza, y otros simplemente aprovechaban para tomar alguna foto o postear algo en su Twitter.

Todos ayudaban si había que poner un toldo y refugiarse de algunas gotas que caían. Todos ayudaban a repartir bebidas o comida a los que estaban colaborando. Todos ayudaban a que no hubiera percance alguno para evitar provocar a las autoridades. Curiosamente, cuando alguien parecía que iba a realizar una locura, como subir a un andamio, todos empezaban a chillarle e increparle para que parara de inmediato. Sin duda, el problema es que había demasiada paz. Vamos, que de peligro, nada.

Puede parecer una tontería lo que digo, pero me temo que sentí demasiada paz. ¿Sabéis por qué pienso eso? Sencillo, me parece una respuesta muy tranquila cuando la realidad es que nos lo están quitando todo, nuestro trabajo, nuestras casas, y todo por lo que hemos luchado. Me encanta andar por Madrid, y lo hago muchas veces de noche al salir del trabajo. La reflexión que me hago a menudo es sencilla… ¿habéis comprobado las muchas personas sin techo que se ven ahora por las calles?

¿Cuándo te lo quitan todo? ¿Es normal responder con tanta paz? Me temo que no… y creo que todo irá a peor. Pero Pedro, ¿estás sugiriendo que es mejor liarnos a puñetazos y quemar algún que otro escaparate de un banco? No, no, supongo que hay que buscar soluciones mejores. Pero he mirado a los ojos de mucha gente que estaba pacíficamente realizando un movimiento espectacular… y he sentido un pequeño calambre… ¡no saben cómo resolver el problema!

Todo el mundo sabe apuntar a los responsables: los políticos y los banqueros (aunque  me temo que se han olvidado también de los jueces, reguladores y sindicatos, entre otros). Todo el mundo sabe que los responsables que tendrán que sacarnos de esta crisis no parecen ser los que han estado hasta ahora, ni tampoco de los nuevos candidatos que se presentan, ya que no aportan soluciones creíbles o están corruptos hasta el cuello (ver corruptómetro).

¿Entonces? ¿Qué hacemos? Bueno, en estos casos, como siempre comento a mis alumnos del máster, si aquí no sabemos qué hacer¿qué hacen en otros países? La película Inside Job nos daba ya alguna pista: EEUU no ha hecho nada creíble, y Obama sólo ha sabido apaciguar un poco las aguas. En cambio, Islandia, es un ejemplo a seguir, ya que ha sabido generar un movimiento que limpiara toda la basura tóxica financiera que se había generado.

La solución comienza por…

No soy experto en finanzas, pero sin duda, antes de buscar a más culpables (que ya habrá momento de hacerlo), lo primero es buscar a personas responsables que sean capaces de generar un nuevo modelo que impida que vuelva a ocurrir la crisis financiera que hemos pasado (y que lleva a la crisis social que vivimos ahora). Para ello hay que asegurar unos modelos de regulación que o bien no han existido, o bien no se han ejecutado (me inclino a pensar lo segundo, pero como he comentado, prefiero centrarme en la solución).

Es por ello que los políticos tienen poco que hacer, y realmente, viendo que muchos no saben ni comunicar (como comentaba en mi anterior post), no creo que tampoco entiendan lo que produce el apalancamiento financiero en un país o entidad pública. Desde mi punto de vista, cambiaría el punto de la manifestación unos cuantos metros. Pasaría de sentarme en la Puerta del Sol a sentarme en Cibeles, en frente del Banco de España. Esperando a que alguien, que se suponga experto en la materia financiera (y legal), sea capaz de generar un nuevo modelo regulatorio que asegure que los bancos no se van a volver avariciosos y vuelvan a dar préstamos sin control alguno.

Supongo que eliminar los derivados financieros, que permiten un apalancamiento extremado, puede ser una primera medida cautelar a aplicar con máxima urgencia. En síntesis, es tener un sistema que controle el riesgo financiero de los bancos y las Cajas de Ahorro. Siempre he escuchado de los banqueros que es algo extremadamente complicado de controlar, pero cualquier informático sabe que no hay nada más difícil que lo que no se intenta.

Me temo que sí, que hay que regular el mercado, ya que con esta crisis financiera hemos demostrado que la libertad sólo vale cuando se sabe utilizar, y estamos faltos de aceptar nuestras responsabilidades. Seamos serios, todos hemos tenido parte de culpa en esta crisis. Es verdad que unos más que otros, y esos deberán pagar sus cuentas cuando corresponda.

Creemos primero un sistema financiero sólido y bien regulado que genere la confianza que necesitamos para empezar a andar. Después elijamos a unos políticos bien formados, bien auditados, y sobre todo honestos, que nos permitan crecer a futuro. Y desde luego, sin olvidar que la justicia debe ser una entidad independiente y ejemplar, que también debe ser auditada y controlada (siendo la primera castigada de forma ejemplar ante cualquier anomalía o retraso infundado).

Entre todos, debemos salir de esta entre todos. Somos los responsables y los que lo solucionaremos.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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