Hoy todo el mudo recuerda a Robin Hood como un gran héroe que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. No sólo eso, sino que además es presentado como todo un defensor de los oprimidos. A la gente le encanta ese personaje, pero en el fondo están defendiendo lo que viene a denominarse como un delito, es decir, robar. Al indicarlo, siempre me responden… bueno, “¡el fin justifica los medios!”. Quizás, pero ¿se imaginan que habría vivido este hombre si hubiera convivido con Internet? Es sencillo, unos ejemplos les ayudarán a entender la idea.

En la primera fase los ricos gobernantes, que sabemos que controlaban los medios de comunicación que publican en Internet, habrían difundido una campaña con el slogan de “el impago de impuestos supone un daño para sus futuras generaciones, y por extensión, el robo a las arcas públicas”. En esta fase es importante no mencionar a Robin, para evitar que la gente piense que tiene sentido común robar al que abusa.

En la segunda fase, seguramente después de que se les haya ahogado a impuestos a los pobres, e incluso quitado su paga extra, habrían empezado una campaña de desprestigio a Robin, indicando que es el responsable de todas las subidas de impuestos. Como Robin está robando, los impuestos hay que subirlos, y él es el único causante de que los ricos gobernantes no consigan cuadrar las cuentas (o presupuestos, como prefieran). Créanme, que muchos incrédulos caen.

En la tercera fase es cuando se inventa un complot (ver las 10 reglas que utiliza un incompetente profesional). Se genera al encontrar a los ciudadanos continuamente twitteando las maldades del estado y las bondades de Robin. En este caso los ricos, sólo precisan de mandar a una o dos dulcineas a los alrededores de Robin, que tomando alguna foto (compartida en los muro de Facebook, claro), le acaban acusando de que han sido engañadas, manipuladas e incluso violadas, a punta de flecha. Por supuesto, estos abusos son publicados en todos los foros y se pinta a Robin como un pervertido sexual sin moral alguna. Esas dos dulcineas, que no las conocían ni en su casa, son presentadas como las máximas referencias mundiales en defensa de los derechos humanos (que conste que no tengo nada contra las dulcineas, pero sí contra las cacatúas sin sentido).

Les parecerá broma, pero cada día hay más tontos que siguen creyendo al rico gobernante por estúpida que resulte la historia. ¿De verdad se piensan que la Interpol se dedica a perseguir a una persona por el mundo por una simple denuncia de abuso sexual? Miren el ejemplo de Assange. ¿De verdad se piensan que la presidenta de una organización de coaching tiene que mandar callar a un socio en las redes sociales? Miren el ejemplo de ICF.

Nos guste o no, la verdad se acaba sabiendo. Robin Hood, aunque cometieran un buen delito, sólo nivelaba el abuso de los ricos gobernantes. La sabia Naturaleza es muy justa.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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