Es interesante, me dejó largo rato reflexionando. ¿A qué no estoy dispuesto a renunciar? Paré un momento de respirar y pensé… ¿podría renunciar a respirar? Me temo que quizás sí, pero no creo que dure mucho tiempo haciendo el tonto. ¿Podría renunciar a mi hogar? Sin problemas, a fin de cuentas soy un poco nómada ¿Podría renunciar a mi trabajo? Claro que sí, pero entonces… ¿de qué íbamos a vivir? Mmm… complicada pregunta.

Mi proyecto de vida quedó definido hace algunos años en un programa de liderazgo… ayudar a las personas a que generemos un mundo mejor (ahora es complicado explicar qué es mejor, es algo largo)… ¿Puedo renunciar a mi proyecto de vida? Ahí sí que me quedé pensando… y me temo que no puedo renunciar a mi esencia, a lo que me forma por dentro, a lo que le da sentido a mi vida.

¿Entonces eso qué implica en el amor? Sencillo… que necesito encontrar a alguien que comparta mi camino. De ahí que mi Carta a los Reyes Magos en el amor sea tan concreta y requiera de alguien que sepa disfrutar la vida. Que quiera disfrutarla a mi lado, en donde en ningún momento se renunciaría a nada, porque sería nuestro camino conjunto. Supongo, que cuando se comparten los mismos valores y un proyecto de vida, entonces no se tiene que renunciar a nada en la vida.

Todo fluye, ¿te animas? Hoy puedes dar el primer paso… ¡comienza a pensar en tu felicidad en www.conseguirlafelicidad.com!

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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