Es un diálogo motivado en cualquier momento de nuestra vida entre una madre y su hijo. Ante todo, nos hace reflexionar nuestra vida, ya que siempre tenemos la opción de vivir la vida, o vivir la que quieren los demás que vivamos. Los límites los pones tú.

-          No comprendo lo que haces, y espero le encuentres sentido. Siempre dijimos que podrías ser lo que quisieras, ¿por qué no lo hiciste?

-          Estoy siendo todo lo que quiero ser, pero nada es sencillo. Sólo me limito a hacer lo que me dicen.

-          Sí, ¿pero ya sabes dónde vas a llegar? No insultes a mi inteligencia.

-          Tengo una intuición, es lo que más me gusta, aunque esté siendo muy complicado.

-          Estás echando tu vida a perder, por más que sea tu camino, no lo acabo de entender, antes hacías muchas más cosas.

-          Quizás podría quedarme en el sofá un rato, pero me quiero ir cuanto antes.

-          Perdiste el día. No vete, no quiero ver cómo discutes con tu padre. ¿Puedo hablarte con derecho? Sé que serás un buen hombre, pero todavía no llegaste a ello. Es un largo camino.

-          No puedo decir nada al respecto. No hay nada que decir.

Todo puede ser una fiesta, pero depende de cómo la quieras pasar.

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