Se lo digo de verdad, de corazón… ¡me quiero hacer Presidente! ¡Quiero dirigir un país bien grande! ¡Pero nada de intentar gobernar por el interés del bien común de los ciudadanos! ¿Por qué iba a hacer algo que parece que no está de moda? No, ¡hay que ser Presidente para hacerse millonario!

¿Qué alguien habla mal de mí? No hay problema, compro el medio de comunicación en donde hablen, y le expulso. ¿Qué alguien no quiere pagarme mi “mordida”? No hay problema, le compro la empresa/organización/entidad a la que pertenezca y le despido. ¿Qué algún político de la oposición me pone problemas y no acepta un soborno? Sin problema, manipulo las siguientes elecciones y utilizo todos los medios informativos para presentarle como un violento que agita al país.

Son cuestiones sencillas que no he aprendido en la escuela. Las estoy observando en la vida real viendo algunas noticias sobre los presidentes de Argentina (Las lujosas propiedades del Gobierno Kirchner), Venezuela (Maduro amenaza con “radicalizar” la revolución en Venezuela), España (El PP pagó sobresueldos a Aznar cuando era presidente del Gobierno), Italia, Paraguay (El Berlusconi paraguayo)…

Curioso mundo este…, pero personalmente prefiero seguir siendo honesto y morir en paz. El dinero no te acompaña a la tumba.