No se preocupen más. Hagan lo que hagan en la vida les pueden llamar de todo. Es lo que tiene prejuzgar desde la envidia o la inseguridad, quitando toda posible presunción de inocencia. Siempre pensé aquello de que “uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, pero con la edad, y habiendo visto como funciona el poder de la interpretación, prefiero pensar algo como: “te pueden ver como culpable por muy inocente que seas”. Les comparto algunos ejemplos y una idea para desapegarse de tal acusación.

Una mujer muy celosa, con la que viví hace unos años, pensaba que había tenido relaciones con cada mujer que me ponía un “Me gusta” en mi Facebook. Se pueden imaginar, que con cientos de amigas, desde el racional resultaba toda una hazaña. ¡Pero el emocional es muy complicado de contrarrestarlo desde la razón! Daba igual lo que abriera mi puerta para dar confianza, ¡ella siempre inventaba algún motivo para dudar!

Una persona me atropelló hace ocho años y montó la mentira de que un toxicómano se había lanzado hacia su moto (ver aquí). Cualquier persona en su sano juicio pensaría que algo así hay que demostrarlo, pero desde esta trágica experiencia, puedo confirmar que basta con saber mentir bien. Pese a tener pruebas de que no tengo ni un milímetro de toxicómano, ahora estoy en el constitucional intentando que se quite esta acusación. Magistrados practicando la presunción de culpabilidad sobre una persona arrollada… ¡el colmo de la incompetencia!

La última divertida fue una asociación de coaching que me expulsó por incumplir un código ético (¿se puede predicar de ética sin tener antes sentido común?). Mucha gente ya sabrá de quién hablo, pero para evitar publicidad gratuita no les menciono. Lo más divertido, es que presumen de hacer coaching de calidad, y uno piensa… si son de calidad… ¡nunca prejuzgarán! Je, je, comprueben la papeleta que hicieron para la junta extraordinaria (¡qué importante debo ser que me hacen una junta sólo para mí!), y verán que al votar para mi resolución deberían haber puesto en la papeleta: “Pedro Amador [ ] Inocente, [ ] Culpable, [ ] Me abstengo”, para que así cada asistente decidiera. Hice una la foto, y en la papeleta se observaba: “Expulsión de Pedro Amador: [ ] Sí, [  ] No”, es decir, ya omiten el principio de presunción de inocencia. Luego presumen de calidad, pero supongo que debe ser de mala calidad, porque prejuzgar de esta forma no es profesional.

Ahora viene la reflexión, ¿se debe uno defender de todo ataque emocional y responder con pruebas racionales? Me temo que sirve para poco, y si algo he aprendido, es que es mejor estar donde a uno le quieren. Habré gastado mucha energía en defender mi honor, pero la hubiera preferido ahorrar. La Naturaleza (o el mercado, según les guste más) , acaba poniendo a todo el mundo en su sitio.

Ahora quizás piense que con los ejemplos anteriores algo de culpa tendré, y recuerda aquello de “cuando el río suena, piedras trae”. Gracias, porque si ha pensado eso, su instinto ha empezado a fallar, ya que sin prueba alguna, piensan que soy culpable de algo. ¿Ya se ha dado cuenta de cómo funciona la presunción de culpabilidad? Si le ha pasado, intente no practicarlo. Mejor intente tener pruebas antes de aplicar un juicio sin sentido.

También podemos reflexionar del sonado caso de Urdangarin, que casi todo el mundo pinta como un gran ladrón. Hace unos años aprendí de un gran coach: “sólo el 2% de la gente es realmente cabrona, ya que el otro 98% ni sabe que hace las cosas mal”, y lo comento porque hace unos años compartí clases con Diego Torres y el señor Urdangarin. Si tengo que ser franco, Diego no parecía trigo limpio, mientras que a Urdangarin le veía más despistado. Es obvio que vive en un palacio maravilloso… ¡pero es que este señor tiene un branding muy bueno, y eso vale dinero! ¿Alguien de la prensa se ha leído los tomos y tomos de la sentencia? Me temo que no… ¡pero todo el mundo opina!… pura presunción de culpabilidad. Soy de la opinión que no pinta muy bien… pero juzgar antes de tiempo, es una falta de respeto.

La presunción de culpabilidad la usan mucho las cacatúas sin sentido… así que es bueno opinar sólo de lo que realmente nos incumbe… ¡se ahorra mucha energía!

Nota: Recomiendo estudiar el síndrome de Otelo —del personaje de Shakespeare que acababa con la vida de su esposa Desdémona— y en el que la deformación de la realidad es tal que suele acabar en tragedia .

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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