Me he quedado un poco sorprendido cuando he escuchado al Rey de España dar el mensaje de Navidad. Lo cierto es que no le suelo atender mucho porque nunca he comprendido por qué da el mensaje en una fecha de carácter religioso cuando se supone que reina un país laico. Juraría que tendría más sentido dar un mensaje a los españoles en fin de año, pero bueno, es sólo una cuestión de gustos.

Reconozco que esta vez he visto y analizado su discurso en detalle porque había una nueva fórmula de comunicación, de pie en su despacho. Reconozco en Juan Carlos una gran labor por el país, porque aunque cada vez tenga menos seguidores, no debemos olvidar el gran pegamento diplomático que ha generado en España, en donde existe un bipartidismo acérrimo. El rey siempre ha tenido una posición neutra que ha asegurado buenas relaciones con los países. Los críticos vendrán ahora en pensar en sus cacerías, sus amoríos, o el nuero de turno. Cierto, pero quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

He tenido que revisar libros de ciencias políticas para entender mejor el significado de política alta y política baja (como la ha reformulado la prensa, pues el rey menciona “política grande”). El análisis de políticas es una rama de las ciencias sociales que reúne perspectivas de la ciencia política, la sociología y la economía. He encontrado referencias de Richard Rose que indicaban a la “baja política” como la política cotidiana, y la “alta política” representada por la soberanía, los intereses nacionales y la fuerza militar. Don Juan Carlos pide un ejercicio de “alta política” (política grande) en España para acometer la salida de la crisis.

Lo cierto es que no tengo ni idea de si hay que empezar por la grande, la pequeña, la mediana, la alta, o lo baja. El primer paso para avanzar de cualquier enfermedad es aceptarla. El rey marca claramente a la política, ¿pero y dónde se deja a la justicia? ¿Es que la política debe manipular a la justicia como está ocurriendo hoy en día?

Habla de recuperar la confianza, gran tema estudiado por mi compañero Jose María Gasalla, y que sin duda debe tener como un ejercicio de reflexión propia, pues su yerno no genera ninguna confianza cuando “presuntamente” ha estado inmerso en algunos trapicheos. Hace mención al pasado para atender a que podemos recuperar la confianza en los grandes foros internacionales, con destacada mención a Latinoamérica y Europa. Pero no cabe duda de que la gente retomará alguna confianza cuando las personas que han causado esta crisis sistémica (políticos, empresarios o jueces) pasaran por la cárcel. ¿Han contado cuántos imputados hay? ¿Y cuántos de ellos están en la cárcel? Así la gente no se fía, no confía.

Reconozco que me gustó el discurso, porque como mencionan en muchos foros, permite miles de interpretaciones y el público puede juzgar como mejor desee. Así que véanlo y opinen, pero sean conscientes que las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) ponen a España muy en la cola del crecimiento… (ver aquí).

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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