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Lo más inteligente es buscar a una pareja que quiera lo mismo que tú, al menos para cosas tan importantes como esta. En cosas así no se puede fallar, porque aquí no estás preguntando si prefiere playa o montaña (que al final todos sabemos que se va un poco allí y otro poco allá). Estamos preguntando cosas vitales, y el problema es que muchas veces se juntan dos personas que comparten respuestas distintas (zona problemática) y piensan que con el tiempo el otro cambiará de opinión. Las papeletas para la rifa llamada fracaso, han quedado bien repartidas.

Vale, puede que cambie, ¿pero para qué empezar una relación con alguien que tiene necesidad de algo a lo que no estás dispuesto? ¿No es más fácil buscar una pareja, que mira que hay miles, que exactamente cumpla tus requisitos racionales? Aquí es cuando se escucha eso de… “el amor no tiene barreras”, a lo que yo rápidamente respondo… “y la tontería tampoco”.

Me temo que cuanto antes seamos responsables y evitemos relaciones tóxicas, antes estaremos dispuestos a saborear en su máximo esplendor eso tan bonito que es el Amor, ¿te atreves?