La pregunta es bien sencilla, pero para responder correctamente, parece que no estamos muy preparados. Habré realizado esta pregunta a cientos de personas en los últimos años, normalmente a mujeres. ¿Saben cuál es la respuesta más habitual? “Que me quieran, con eso es suficiente”. Siempre sonrío… y pienso… ¡qué poco nos enseñan!

Pensemos por un momento en un ejercicio cultural. Imaginemos que disfrutamos con nuestra pareja del encanto de una grandiosa catedral y preguntamos a nuestro compañero de viaje, ¿qué le pides a una catedral para que te guste? Supongan ahora la respuesta, ¡qué no se caiga! ¿Se imaginan algo así? A poco que se entienda un poco de arte, arquitectura, o construcción, seguro que la respuesta se puede completar bastante. Indicará que le gusta que esté bien conservada, que tenga un tamaño sinónimo de grandeza, o que la iluminación sea fantástica. El conocimiento experto permite ampliar la respuesta, y después los gustos o preferencias, realizan el resto.

¿Saben que la felicidad también se puede estudiar y comprender mejor? A la gente no le gusta aceptarlo, pero es la pura realidad. Llevo siete años dedicado al análisis de las características que valoran las personas en su vida personal y profesional, llevándome a crear el coaching de la variedad; una completa taxonomía con más de 270.000 gustos y más de 10.000 cambios que nos ayuda a ser conscientes de lo que queremos y hacemos para conseguirlo. Se puede comprobar en la web de Autocoaching o incluso en el portal que hemos construido para uno de nuestros clientes, Nivea.

¿Saben que el amor también se puede estudiar y comprender mejor? Si lo anterior suena para muchas personas un tanto ridículo, con el amor ya me tienden a mortificar. Desde hace poco, he ampliado el enfoque a entender qué es importante para las personas en las relaciones. Lo siento mucho, la respuesta de “que me quiera” es equivalente a decir “que no se caiga”. Para que un edificio no se caiga hacen falta muchas explicaciones, que nuestra incapacidad por describirlas, no debe hacernos caer en el error de pensar que no existen. Eso sí, siempre pueden ocurrir circunstancias excepcionales no previstas (llamadas legalmente causas de fuerza mayor) que consigan que la catedral se caiga por completo (por ejemplo un fuerte terremoto).

En el amor aplica el mismo criterio: es importante saber qué entiende cada persona por “estar enamorado”, realizando preguntas potentes que lleguen a profundizar en el fondo de la construcción. Vamos, nuestra Carta a los Reyes Magos en el amor (la mía está aquí). Es importante recordar que el contexto, con sus causas de fuerza mayor, puede hacer tambalear cualquier relación, pero la consciencia de saber qué sustenta al amor en cada relación se hace fundamental para disfrutar plenamente la misma.

Les pondré un ejemplo ocurrido esta mañana, cuando compartí el desayuno con unos jóvenes. Con mi habitual curiosidad comenté a una de las chicas:

–          ¿Cómo sabes que estás enamorada de un chico?- pregunté sin rodeos.

–          Es fácil, cuando lo quiero con locura- respondió con una enorme sonrisa.

–          ¿Y cómo sabes cuándo quieres con locura a un chico?- para intentar profundizar un poco en el sentimiento.

–          Mmm- su cara empezaba a cambiar –pues supongo que cuando me hace sentir especial-.

–          ¿Y cuándo te hace sentir especial un chico?- seguía preguntando para llegar hasta el final del pasillo.

–          Mmm… pues supongo que… cuando me hace sentir única, y consigue que nunca me sienta sola, y… – empezaba a abrir su corazón desde el racional.

–          ¿Y qué más?

–          Mmm… pues que me acompañe, pero siempre con opinión, que sea crítico y no el típico baboso. Que me haga sentir protegida. Que sea más alto…- y así pudimos continuar hasta listar casi veinte cosas.

Son sus preferencias, y como las de ella, he escuchado cientos de respuestas. Puede que compartan características comunes, pero nunca son iguales por completo. No hay fórmula del amor, ni un consejo global de lo que gusta más o menos. Son sus preferencias, y tenerlas no le obliga a que su próxima pareja las tenga que cumplir todas a rajatabla. Pero el grado de consciencia es importante para entender cuándo está con una persona que no le aporta las cosas básicas que necesita.

El amor también puede educarse, y con ello podemos conseguir encontrar una relación que nos aporte el verdadero significado de la palabra amor. Pero al igual que un arquitecto no aprendió en un día, el conocimiento para saber qué sustenta una buena relación no se asimila de la noche a la mañana. Es por nuestro bien… de ahí que sea bueno aprender cómo conseguir la felicidad (www.conseguirlafelicidad.com), o por qué no, nuestra felicidad en el amor.

Sobre todo, antes de que sea tarde. No olvidemos que la vida es para disfrutarla.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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