En España nos encontramos en una jornada de reflexión, y nos preparamos para ir mañana a votar. El pasado jueves pude analizar los papeles publicitarios de que enviaron cuatro fuerzas políticas (ver aquí, lo siento Izquierda Unida llegó un poco tarde). Esta propaganda me ha hecho cambiar mi idea de a quién voy a votar, así que supongo que soy de esos que catalogan como indecisos y que indican que deciden en el último momento.

No me importa que me llamen indeciso, porque eso implica que soy capaz de pensar y decidir en cada momento quién puede generar mejores resultados en nuestro país a futuro. Lo que me sorprende y me preocupa cada vez más, son los que siempre saben lo que tienen que votar. Son lo que vengo a denominar, hinchas (R.A.E.: partidario de una persona destacada en alguna actividad). Les da igual que su partido lo pueda hacer mal, parece que tienen en su libro de familia que tienen que votar a esos políticos de por vida, sin entender de la misa a media de lo que hablan. Asustan, porque incluso me parecen un poco hinchas cabezotas, ya que no hay forma de discutir con ellos de ningún aspecto político o económico, porque todo lo que hace el partido al que habitualmente vota es lo correcto.

Les pondré un ejemplo: los políticos que tenemos en España, tanto de izquierdas como de derechas (cada uno en su medida), han participado en que en la actualidad tengamos un sistema en el que la banca se mueve a sus anchas. Todos deberíamos saber que los especuladores han existido siempre, pero en el momento en el que la banca se ha puesto a especular utilizando un conjunto de productos derivados, se ha encargado de destrozar el sistema. Lo curioso es que cuando yo debo dinero a Hacienda, se encargan de perseguirme hasta la muerte para que mi deuda quede saldada. Pero cuando es la banca la que quiebra, después de haber especulado con activos tóxicos, ¡encima les rescatan los políticos en nombre del pueblo! Esto es una realidad, pero a algunos hinchas cabezotas (que ya parecen “hooligans”) tanto de izquierdas como de derecha, parece que no les importa demasiado porque estas personas, pase lo que pase, van a seguir votando a los mismos.

Me encanta la gente con cultura que puede dialogar de economía, política, normas sociales, etc., y que escucha los puntos de una y otra parte y emite un juicio enriquecedor. Para esto, hace falta desarrollar empatía, y aceptar que uno se puede equivocar. El único debate televisivo del otro día entre Rajoy y Rubalcaba, no tenía nada de esto, porque eran monólogos empaquetados en los que encima para colmo había que escuchar al día siguiente que habían ganado los dos.

Pues así, mi jornada de reflexión me la dedico a mí. Me tomo mi Mapa de la Vida (ver aquí explicado o en Excel aquí) y miro cómo estoy de feliz. Me miro en un país del que duraré poco, porque ya comprobé que no existe ni el menor resquicio de justicia (ver aquí). Me miro con un proyecto que está permitiendo a las personas tomar consciencia de sus vidas y querer luchar por mejorar en todos los aspectos (ver aquí). Me miro con expectativas de conocer a una princesa, a mí princesa, tal y como yo me la he imaginado (ver aquí). Y sobre todo, me miro feliz, porque por muchas cosas malas que me hayan pasado en los últimos días… ¿qué hay mejor que sonreír para afrontar todos los retos futuros?

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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