La semana pasada os recordaba cómo conocer mejor nuestras preferencias de dónde alojarnos para el puente de mayo (ver aquí). ¿Preparasteis la lista? Si no es así, puedes ver aquí la entrada, y ponerte manos a la obra en unos segundos.

Ahora que tienes la lista de condiciones necesarias y motivadoras para el alojamiento de tus sueños, os presentaré las reglas que rigen su funcionamiento. Si las piensas con un ejemplo tuyo te sorprenderás de lo curiosas que son.

 

  • Primera regla: las condiciones motivadoras pueden tapar a alguna condición necesaria.

En el ejemplo del alojamiento de la anterior semana quedó claro que los condiciones necesarias deben cumplirse para que realmente lo consideres un alojamiento, pero esta regla introduce un detalle llamativo. ¿Recuerdas mi lista? Escoge una de las condiciones necesarias: “Que tenga una buena ducha”. Y ahora imagina un hipotético caso en el que al llegar al alojamiento te ofrecen una habitación con jacuzzi, pero sin ducha. A priori suena muy bien y, para gran parte de los mortales, incluso muy lujoso. Una duda te asalta: ¿ducha o jacuzzi?, ¿cuál resulta más atractivo?

Observa cómo funciona la regla: el que haya jacuzzi, que en principio era una condición motivadora, hace que no des tanta importancia a que otra necesaria falte. Aunque… ¿cuántos días pasarán hasta que otra vez quieras volver a tener la ducha? La falta de la condición necesaria permanece, y con el paso del tiempo, el efecto balsámico de la motivadora, que lo tapaba, disminuye y desaparece.

 

  • Segunda regla: las condiciones motivadoras se convierten en necesarias con el tiempo.

Imagina que ya llevas unos días en el súper apartamento (este tiempo puede variar de persona a persona) y te has acostumbrado a usar el jacuzzi. Es más, ha llegado a ser tan habitual que ha dejado de ser una condición motivadora y, a partir de ahora, ya no estarás a gusto en ningún alojamiento que no tenga jacuzzi y ducha. Como se suele decir, a lo bueno se acostumbra uno rápidamente.

Con el tiempo la condición motivadora ha pasado a ser necesaria. Hay personas que tardarán minutos en acostumbrarse a lo bueno; y otras, toda una vida. Y ahora observa una curiosidad. Cuando se cumpla la segunda regla, sólo querrás alojamientos con ducha y jacuzzi. El tener jacuzzi ya no será una condición motivadora, dejando de funcionar la primera regla. Y por tanto, la falta de la ducha seguirá estresándote, y cada mañana, cuando te despiertes, sentirás el deseo de darte una ducha rápida sin montar el numerito del jacuzzi.

(continúa en la siguiente página)

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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