Es que no sé si tengo ganas de…” escribir, porque… “es que me han dicho que…” últimamente me leen menos el blog. “Es que si me pongo ahora…” puedo acabar, “pero entonces luego…” me toca revisar. “Es que creo que al final” no va interesar nada lo que digo, porque “de verdad que no estoy seguro”. “Es que creo que mejor que no”, que “mejor si lo hubiera pensado un poco antes, que ahora ya “como que casi que mejor no lo hago”.

¿Pero te quieres callar de una santa vez? ¿Me quieres dejar en paz? ¿Quieres empezar y dejar el maldito es que para otra ocasión?

De verdad “es que lo ves todo muy fácil, pero es que no lo es”. Ya sabes que “las personas cuidadosas no podemos precipitarnos”, y “si hubieras cuidado” un poco más las formas lo sabrías. “Es que es muy importante, y siempre lo dice todo el mundo”.

¿Cómo que cuidadosas? ¿Ahora justificas la inmovilidad con la educación? ¿Pero de qué mundo has salido? ¿Te han congelado la mente y no piensas hacer nada?

Es que eres un…” exagerado. Mejor no me junto más contigo, porque “si hubieras escuchado”  lo que he dicho “sabrías que no se puede hacer”. “¡Es que no entiendes nada!”

 

 

 

 

 

Mejor dejo una pausa para que el cerebro descanse. Porque la tontería del “es que…” se escucha en personas inseguras que además tienen la manía de convencerte de que no lo son. En estos casos, y lo digo por experiencia, lo mejor es evitar convencer de la inmovilidad, cada uno la tiene que descubrir por sí mismo.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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