Es bien conocido el poema de Campoamor, «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira». Da lugar a la Ley Campoamor que se usa a modo de recurso retórico, con el que poder decir a alguien que se ha hecho una interpretación interesada de algo. Esta es la mejor forma de expresar la actitud de algunos compañeros coachs de España, los cuales han llegado a diseñar toda una película para expulsarme de su organización. Una película de terror bien barata, con ingredientes propios de la antigua Inquisición Española, y con la única intención de defender a su mayor cucaracha humana.

La declaración de una persona, sobre un comportamiento mío, es la base del guión: “comenzó a desgranar sus argumentos en contra de mi parecer tocando tres veces, violenta y amenazadoramente, mi hombro izquierdo con su dedo índice derecho”. Motivada por el poder de la envidia, consigue rápidamente generar una falsa realidad a partir de una interpretación exagerada, y que para colmo, fue mencionada tres meses después del suceso.

¿No les suena ridículo mencionar que un dedo índice en el hombro es violento? ¡Ni que hubiera actuado imitando al salvaje Rambo! Para reforzar el poder de la interpretación nada mejor que la actriz principal pueda incluir a otra interesada: “De este hecho fue testigo la presentadora del evento…”. El óscar a la mejor actriz secundaria va para esta presentadora del evento, quien deja escrito: “Entonces, él se inclinó hacia delante y tocó con uno de sus dedos varias veces, de manera intimidatoria, el hombro de…”. Es decir, cuando quieran usar el poder de la interpretación, refuercen su idea con algún testigo despistado que pase, y que pueda mirar por el mismo cristal.

El poder de la interpretación es una técnica que utilizan con maldad algunas personas que vengo definiendo en este blog como cucarachas humanas, y que también sabemos, que se rodean de cacatúas sin sentido. Estas personas, realizan una interpretación interesada de la realidad, bastante limitada en argumentos, y que descontextualizada, puede suponer el malentendido de otras personas más ajenas a la situación.

¿De verdad piensa alguien que uno de mis valores es ser violento? Seguro que en algún momento puedo haber tenido alguna actitud un poco más agresiva, pero de ahí a presentarlo en una declaración pública por escrito… ¿Puede la codicia de una persona llegar a presentar algo tan absurdo? Cualquiera con sentido común sabe que esta interpretación es una mera manipulación.

¿De verdad soy mala persona? La pregunta parece una tontería, porque todo el mundo sabe que las cosas son relativas. Al preguntar a algunos amigos del Facebook de si soy una mala persona, se observa un contrapunto a la manipulación anterior:

  • Yoly Fernández: Al contrario eres un ser EXTRAORDINARIO con mucha hidalguía y probidad querido amigo Pedro Amador. Dios te bendiga. ¡Un Abrazo en la Distancia!
  • Erick Sanchez: No pedro tu eres el mejor haces que la vida de los demás sea feliz, por eso te queremos
  • Yomaira Caba: ¡Pienso que eres un Gran Ser Humano! De los que no sólo se preocupan por su crecimiento y bienestar sino por hacer aportes importantes para que otros puedan ser mejores personas, a través de tus libros y esa forma tan especial de interactuar por cualquier medio con otros. ¡Un caluroso abrazo desde República Dominicana!
  • Paloma Almodóvar: No, Pedro , no me pareces mala persona
  • Martín Fernández: ¿Cómo mala persona? Pedro: Eres Genial, una persona que sabe abrir el corazón y compartir y repartir bendiciones. Eso y mucho más eres tú. Y, como dicen por el Río de la Plata “Che, es verdad, que no te estoy dorando la píldora”. Un abrazo de una “buena” persona.
  • Marisol Corcuera: obvio que noooooooooo, quien se toma tantas molestias para hacer felices a los seres humanos es porque eres genial y vales muchísimo!!
  • Jaione Iglesia: No, en absoluto..
  • Laura Sepúlveda: Una persona que se dedica a buscar el bienestar de los demás no puede ser mala persona.
  • Manolo Brumete Que va, tú eres un tío estupendo, Pedro………….
  • Giovanna Vasquez: me parece q no…..si no, no ayudaras a los demás.
  • Yolanda Carmona Yo no suelo ser amiga de malas personas.
    Tu franqueza y sinceridad a veces puede doler pero yo prefiero “Llorar con la VERDAD a que se me destruya con la MENTIRA”.
  • Alex Martin: Para mi eres una gran persona. El problema reside en tu profunda sinceridad y tu valor a la hora de enfrentar a los demás a la verdad. Es cuando entonces se confunden o simplemente prefieren tacharte de “malo”…
  • Amil Eeknay: no sé si lo preguntas sabiendo la respuesta pero queriendo confirmarla, si es así te lo confirmo gustosa. ¡CLARO QUE NO! 🙂

Son sólo algunos ejemplos. Pero al final una reflexión surge… ¿es importante lo que piensen los demás de uno? Pues francamente, si es mi madre, mi pareja o mi familia, me preocupo. ¿Pero que me afecte el comentario de una persona que no ha aportado nada al mundo? Pues me temo que no. Sorprende que muchas personas prefieran creerla, desde una limitada ceguera. Felicito sinceramente a todas estas personas por llegar a pensar que soy una persona violenta, parece que también hablan desde el poder de la envidia. Su opinión no me hace a mi violento, pero a ellos acerca para ser cacatúas sin sentido. No hace falta poner nombres porque es de todos bien sabido de quién hablo. La Naturaleza es sabía, y espero mejoren su actitud a tiempo…¡hacen falta personas que sonrían y no se quejen tanto!

Para detectar rápidamente a las posibles cucarachas humanas que abusan del poder de la interpretación sólo hay que realizarse una pregunta sencilla… ¿quién está ganando con esto que me cuentan?

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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