He tardado muchos años, pero me temo que ya encontré el problema que tengo en algunas relaciones, ya sean profesionales o personales: no sé mentir. Comúnmente dirían que me falta tacto o que digo las cosas muy directamente. Así que siguiendo los consejos populares, para saber decir las cosas mejor, aprendí habilidades de coaching y PNL. Tras unos años he comprobado que el problema no es la falta de política.

La dificultad que me absorbe es que no tengo ni idea de cómo mentir, y cuando me junto con alguien que no soporta que le digan verdades a la cara, pues comienza la disputa. Una disputa que pasa por varias fases, desde la falsa sonrisa inicial, hasta el desenlace con bronca, pasando por los comentarios negativos a mis espaldas.

Intento siempre aportar valor en mis comentarios desde un punto de vista coherente y racional, aceptando nuevas posibilidades. Pero nunca me ofrezco a complacer normas regladas con el único sentido de que se llevan ejerciendo mucho tiempo. Al oponerme a cualquier norma absolutista sin sentido… me temo que me saltan los molestos enemigos.

Creo que no llegaré a nada en esta vida, porque hoy en día, compruebo que hay que mentir descaradamente a todo el mundo sin avergonzarse lo más mínimo. Los ejemplos más claros los comprobamos en los políticos, que da igual lo mal que hagan las cosas, siempre se defienden alegando que otros lo hacen peor. También se ve en la televisión, donde hay mucho famoso que dice un montón de incoherencias sobre su vida personal, y con ello consigue ganar más audiencia. ¿Nos estamos volviendo locos?

Además desde hace siete años tengo un problema adicional, y ¡es que soy coach! La gente tiene asociado en su mente que un coach siempre dialoga y no busca enfrentamientos. Es cierto y lo cumplo a rajatabla… ¡pero cuando estoy trabajando como coach!, pero no en mis ratos libres. No se pretende que un jardinero de profesión vaya también paseando por la calle podando los árboles que se encuentre (vamos, que creo que no saldrían de casa).

Al ser coach, mucha gente opina que tengo que olvidarme de que soy ingeniero, consultor, profesor, diseñador, escritos, conferenciante… y cuando vea algo que está mal, simplemente debo sonreír y afirmar que el mundo el maravilloso y que somos lo que proyectamos. Además, como me presento como experto en felicidad, a todo el mundo le tengo que decir que soy jodidamente feliz. Todo el mundo acepta que un médico se puede poner enfermo, pero parece que nadie entiende que exista un átomo de infelicidad y descontento en mi interior.

Me temo que estamos poco a poco consiguiendo un mundo menos habitable. No podemos decir que hemos evolucionado tecnológicamente y seguir cometiendo delitos y guerras por medio Planeta. Tenemos que trabajar entre todos, y sobre todo, empezando a utilizar la verdad. Afortunadamente vivimos en un mundo con mucha libertad, y a quien no le guste que le diga verdades, pude ir por un camino distinto. No tengo intención de empezar a mentir sin sentido.

Cuando algo me gusta, lo digo, y cuando no me gusta también. Las dos cosas son igual de poderosas, y quien me quiera acompañar, que se atreva a decir verdades (por mucho que duelan). Quien no se atreva, que no se preocupe, pero que sepa que está siendo parte de modelo mediocre.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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