Quien me conoce sabe que soy el primero que me siento altamente europeo y dice ser de Europa antes que de España. Pero desde hace años me parece que es una unión que se tiene que romper en pedazos. Totalmente. He cambiado de idea en muy poco tiempo, y mientras hace poco defendía que era una soberana tontería que Cataluña se independizara, a día de hoy creo que cuanto más pequeñitos sean los trocitos, pues mejor. ¿El motivo? Se explica con unos ejemplos.

Tras seguir en detalle la noticia de los Papeles de Panamá llegué una conclusión sencilla: “los impuestos no están hechos para todos, sino para que los pague el que menos recursos tiene”. Se comprobó cómo un ministro de España se hizo el tonto durante una semana… ¡y tardó una semana en dimitir!, y en donde un presidente de Inglaterra, Rusia o Argentina, ni se movieron del sillón pese a que se evidenciaba un tufo apestoso. En cambio, el Primer Ministro Islandés no duró mucho y acabó dimitiendo… ¡en Islandia un país bien pequeñito que debería servir de ejemplo a todos!

Después han llegado los Papeles de la Castellana, donde en España han aparecido figuras relacionadas con la monarquía… ¡y simplemente dejan que a la gente se le olvide el suceso! ¡No pasa nada! ¡La ley no es igual para todo el mundo!

Pero el tema se remonta atrás, con los Papeles de Luxemburgo, en donde se destacaba como el ACTUAL Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, montó un entramado para que grandes empresas grandes corporaciones transnacionales como Cargill, Citigroup, GlaxoSmithKline, Volkswagen, McGraw Hill, British American Tobacco, Reckitt Benckiser, Timberland, General Electric, Credit Suisse, Pepsi, Ikea, Accenture, Burberry, Procter & Gamble, Heinz, JP Morgan, FedEx, Abbott Laboratories, Amazon, Deutsche Bank, Apple, Verizon, Vodafone, Gazprom, HSBC, Bradesco, Banco Itaú, … se fueran de rositas y pagaran impuestos ridículos (por no decir casi nulos). Vamos, que las grandes corporaciones pagando un 1% y las PYMEs que se ven a pagar del 25% al 35%. Y a este Jean-Claude Juncker en vez de meterle en la cárcel por dejar evadir impuestos le pasan de primer ministro de Luxemburgo a Presidente de la Comisión Europea. ¿Mande? Es como si al jefe de las FARC de Colombia (¡por fin paz!) le ponen de Ministro de Defensa de Latinoamérica, por hacer un símil similar.

¿Pero cómo Europa premia a uno de los mayores ladrones que tengo consciencia de que exista? Pues con estas cosas, es normal que los ingleses se quieran ir. No serán los primeros que se larguen. Normal esto del Brexit. Cualquier con cabeza se largaría de esta película de terror que se han montado desde las grandes corporaciones financieras.

¿La solución? Anule el secreto bancario… y bombardee a todo país que lo apoye. ¿Alguien se atreve? A mí algo así no me parece populismo, me parece puro sentido común. ¿O es que nos hemos olvidado del origen de la Revolución Francesa? Hacen falta varias revoluciones francesas para que la Unión Europea vuela a tener sentido, y el resto, es no querer mirar el origen del problema.

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Acerca de 

Considerado un experto en felicidad y pionero crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora Tecnología de la Felicidad (miGPSVital y miGPSProfesional), basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal, decenas de artículos. Conferenciasta internacional que no deja indiferente.

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