Esto es lo que rezan todos los días la mayoría de los socios de la asociación más grande de coaches ICF.

A mí me la enseñó el propio padre Don Damián Goldvarg antes de que me excomulgara por haber hecho un exorcismo a uno de sus demonios. Lean, es sencilla:

 

 

 

Padre nuestro (Damian Goldvarg, argentino como Francisco),
que estás en el cielo (supuestamente),
santificado sea tu Nombre (ICF);
venga a nosotros tu reino (el del coaching);
hágase tu voluntad (las 11 competencias)
en la tierra como en el cielo (mejor en la tierra).

Danos hoy nuestro pan de cada día (el dinero);
perdona nuestras ofensas (que tenemos muchas),
como también nosotros perdonamos (es un decir)
a los que nos ofenden (que ni les escuchamos);
no nos dejes caer en la tentación (que tanto nos gusta),
y líbranos del mal (la humildad).

Amén

 

Afortunadamente son muchos los coaches libres de pecado. Pero lo más curioso es que algunos coaches de ICF pretenden que no descubra la falta de sentido común de la que adolecen, y que evite leer “los 10 peores coaches que me he encontrado en el mundo del coaching”. Si lo hace, se dará cuenta de la tentación en la que han caído algunos: la del dinero que obtienen con la simple palabrita del coaching. Pero más de 10.000 visitas (en menos de 3 meses) a la entrada mencionada han evitado a muchas personas caer en el mal de algunos de estos pecadores… ¡Amén!

Algunas visitas del Padre Damián a la capital de Madrid

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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