El coaching está de moda y parece que todo el mundo tiene que ser coach si quiere tener una vida plena (glup!). Como marketing no está mal, pero después de varios años en el mundo del coaching, y habiendo siendo unas de las personas que más material ha compartido y comentado en el mundo del coaching en español, es el momento de describir las fases por las que pasan los coaches. No son secuenciales y tampoco es obligatorio que se pase por todas. Pero lo interesante es saber detectar en la fase en la que se encuentra el coach con el que hablas, porque te dará muchas pistas de su previsible comportamiento.

Fase incrédula: “Hola me llamo Pepito y no me creo nada esto del coaching, me parece una auténtica tontería que se han inventado algunos”, es el comienzo, es el primer paso. Dudar de todo lo que desconoce. Aún peor, se encuentra a mucha gente que habla sin haber ido nunca a un coach o sin saber qué se hace.

Fase duda: “Hola me llamo Jaimito y me han dicho que si me apunto a un curso de coaching mi vida va a cambiar y voy a encontrar un trabajo de maravilla, ¿qué curso me recomiendas?”. Aquí es donde algunas escuelas están viendo la “carnaza” y están preparando un conjunto de cursos calentitos y bien lucidos económicamente. Con argumentos como que “un coach viene a ganar cómo poco 300 euros (unos 400 dólares) la hora…” ¡ya estamos generando clientes! (vean este post de realidades del coaching).

Fase aprendizaje: “Bueno, bueno, bueno… ¡esto del coaching es increíble!, ¡de verdad!, tienes que probarlo, es algo increíble”, en donde olvidan hasta de saludar, porque sólo hablan de lo importante que está siendo en su vida el aprendizaje como coach. Se observa en muchas pupilas cómo brilla el símbolo del dólar o el euro.

Fase ignorancia: “Hola me llamo Lucas, y me gustaría mucho hacer prácticas de coaching contigo porque me he formado en coaching y creo que te puede cambiar la vida”, donde la persona no tiene mucha seguridad en lo que hace, y piensa que necesitas horas y horas de práctica, además de acreditarse en muchas organizaciones y leer mil libros.

Fase evangelizadora: “Hola, soy Luisitio, y necesitas un coach si de verdad quieres hacer algo en la vida. Es de dominio público que todas las personas con éxito tienen uno”, son mis favoritos, los que piensan que el coaching es para todo el mundo y que además se creen dioses del universo. Muchos son tan magníficos que ni tienen un coach para sus problemas. Además les preguntas el precio y ya no recuerdan eso de cobrar 300 euros la hora, y pueden bajar y bajar y casi hacerte el coaching gratis (el caso es ingresar e ingresar dinero).

Fase coach: Bien, no hay nada que arreglar. La vida funciona igual sin los coaches, pero sabes que todos los clientes interesados podrán llegar mucho más lejos con tu apoyo. Entonces dejas de preocuparte por el dinero que cobras y te preocupas por las personas. Entonces no quieres arreglar al mundo, y sólo intentas apoyar a las personas lo mejor que puedes. Entonces sabes que no eres un Dios, sólo una persona que dispone de un conjunto de técnicas. Sólo eres un coach cuando haces coaching y con mayor capacidad para aprender de todo el mundo que te rodea. Sin arrogancia, con respeto.