Algunas personas, habiéndose quedado desempleadas, realizan un curso express y se lanzan a ser coach… pero ya no porque esté de moda, sino por la simple avaricia humana: parece que lo pagan bien. Me recuerda al video Españistan, en donde hace unos años estaban muchos jóvenes dedicándose a la construcción como locos, sacando sueldos de 3.000€ al mes (con aquello de horas extras) y viviendo por encima de sus posibilidades. El ayudar a las personas es una pasión que no todo el mundo tiene, por mucha formación que reciban.

Llevo siente años trabajando en el mercado del coaching, y cada vez estoy más preocupado. Hoy en día buscas en Google España la palabra coaching, y ¡salen 262 millones de resultados!, y eso me hace recordar cuando en España no llegaban los resultados a un millón. Siempre se dice que el mercado pone a todo el mundo en su lugar, y que si viene un mal pintor por tu casa, y hace una chapuza, pues se busca otro que lo arregle (pasando el primer pintor al grupo de personas “desaconsejadas”). Ahora bien… trabajamos con un coach, que no nos acaba de ayudar, ¿y cómo sabemos qué es bueno?, ¿cómo sabemos qué está haciendo mal su trabajo o es que el cliente no se acaba de comprometer? Vamos, ¿cómo sabemos que un coach es bueno? El daño puede que ya se ha hecho, y las personas no somos una pared.

Pedro, ¿entonces qué me recomiendas para buscar un buen coach? Para empezar hay que distinguir el coaching de la formación, mentoring, consultoría o psicología. Son cosas distintas. He explicado en multitud de veces la diferencia y en la entrevista que os incluyo abajo, podéis comprobar las diferencias. En general, en la formación un profesor nos enseña algo; en la consultoría un consultor nos aconseja algo; en el mentoring, un mentor nos aconseja y acompaña al comienzo de una actividad; y en el psicólogo clínico nos ayuda a superar nuestros obstáculos o traumas. Dicho muy resumidamente.

Tecnología de la felicidad - coaching
El coach por tanto no da formación, ni consejos, ni intenta tratar traumas. Al menos de forma estrictica, porque incluso yo en mis sesiones, muchas veces hago una mínima parada y aconsejo al cliente algún libro o alguna historia (storry telling), utilizando las mejores técnicas de liderazgo (aunque siempre pidiendo permiso). Entender esto es crítico para saber que muchos de los supuetos coachs, hablan de esquemas y diagramas que han visto en sus formaciones, pero en el fondo, siguen aplicando muchas veces la consultoría.

El coach acompaña al cliente, le deja palpar sus sueños y contrasta con sus intuiciones si la persona está alineada con su proyecto de vida. Comprueba que cada frase que termina funciona con su sentido en la vida, que algunas veces puede cambiar con los años. Se genera una alianza basada en la confianza (y apoyada en un contrato previo de servicios para mayores garantías), que en poco tiempo, se sabe si está generando resultados. Al buen coach le hace falta sólo una sesión para generar un impacto único.
Una conversación con un coach no te dejará que te enrolles en las cosas que te hacen explicar tu situación problemática, irá directo al problema, a lo bloquea, y dejará esas conversaciones para cuando tomes cervezas con tus amigos. El tiempo de la sesión de coaching es un tesoro, y en poco tiempo, se tiene que haber llegado a un compromiso, con tareas que el cliente se lleve a casa para la próxima sesión. Una buena sesión de coaching pasa volando, con un montón de ideas que el cliente tendrá que trabajar durante la semana y con la satisfacción de haber usado el dinero de la sesión en la mejor de las inversiones del mundo.

Pedro Amador - Tecnología de la felicidad - Experto en felicidad
Además es importante que el coach tenga un lenguaje parecido al nuestro. Nadie dice que tenga que tener una carrera, un MBA, un doctorando, haber trabajado de director general, o tener cinco acreditaciones avaladas por escuelas de coaching. No, no es eso. Pero sí es importante que haya pasado por experiencias (o crisis) que le hagan entender la situación, y sin que la tome para prejuzgarla, sí la utilice para comprender tu vocabulario. En este aspecto, la empatía es un arma importantísima que se acompaña con la escucha, pero es complicado ser empático si no sé de qué me hablan. ¿Se imaginan a un coach deportivo de fútbol que nunca haya jugado al fútbol? Suena más complicado.

Tenemos que ser conscientes de que todos necesitamos ayuda en algún momento, y es importante dar con un coach adecuado. Tampoco tiene sentido la pregunta que me hacen algunas veces de ¿tú tienes un coach?, porque se puede responder que no. En general, yo sí tengo una coach, pero la utilizo cuando la necesito, no por costumbre. Porque si un coach te genera la obligación de verle cada semana, ya estamos en lo de siempre… generando una necesidad, y dejando que el coach no permita al cliente ser dueño de su vida.

Palabras de coach.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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