¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego!, y veo que se empieza a quemar la casa. En unos pocos minutos, oigo los camiones de bomberos que vienen raudos a salvarme. Abro la puerta… ¡y veo un bombero en silla de ruedas!, ¿se lo imaginan? No tengo nada contra las personas en silla de ruedas, ya estuve tres meses bastante lisiado, viendo todas las dificultades que se pasan, pero, ¿a qué no se imaginan recibir a un bombero en esas condiciones?

Este ejemplo me sirve para presentar algunos excesos que encontramos en el día a día. El último que comprobé hace poco es el de Hugo Chávez, que se operaría de un tumor en Cuba, ¡pero sin poner a un sustituto a gobernar!, vamos, que entre quimio y quimio, pues se pone a twittear todo lo que tienen que hacer sus ministros. ¿Nos hemos vuelto locos o a ese hombre se le ha subido el poder a la cabeza? ¿Nadie le ha enseñado a delegar? Me temo que no.

Cosas así no deberían estar permitidas. Si alguien no está al 100% dispuesto para trabajar, se debe tomar un buen descanso, y me temo que en el caso de Chávez, se puede ir también de vacaciones un largo tiempo. Pero claro… ¿quién controla y audita a los monarcas o dictadores? Mmm… me temo que se hace difícil. En mi opinión, si no se sabe delegar, es que ya va siendo hora de retirarse, ¡pero de por vida!

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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