Es una emoción que intentan apagar en muchos casos, ¡porque hay que demostrar que ya se es mayor! Bueno, ¿saben lo que les digo?, que yo de mayor quiero ser de nuevo un bebé, para poder llorar cuando lo necesite, cuando me sienta impotente, cuando no sepa qué hacer. Es sano, te libera y te ayuda a comprender la vida. Muchas veces se llora incluso de felicidad, ¿no lo han hecho aún?, pues créanme que es cuando mejor me siento.

Otra veces lloro de auténtica impotencia. Es cuando habiendo practicado la honestidad hasta límites insospechados, me encuentro como la envidia de muchas personas es utilizada para mutilarme en pedacitos. Entonces aprendo que en ocasiones hay que modular más los mensajes o incluso comprendo que con ciertos incompetentes debo parar antes mi intelecto y pedir perdón a tiempo.

Ahora dame la mano, siente el tacto de las yemas de los dedos. Si es así, es que estás vivo, y merece la pena luchar por eso. Cuando antes lo interiorices, antes conectarás tu lado emocional con el racional. Mejor integrar que intentar limitar, así que aprende a sentir las emociones y a llorar si es necesario.

P.D.: Esta entrada va dedicada a una futura persona que me apoya mucho en mi vida.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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