Es la continua frasecita que dice todo el mundo cuando ve a alguna persona que le resulta medianamente atractiva. A la persona obnubilada, es fácil acercarse y preguntarle la pregunta complicada… ¿por qué crees que te has enamorado? Entonces hablas directamente con su racional y queda noqueado por un largo rato ya que ignora por completo los motivos, pues no ha recibido formación para ello. La respuesta que antes se dice es… ¡el amor no tiene explicación! Me encantaría que se subiera a un avión y cuando el avión se cayera en un tornado… le dijera el piloto… ¡esto de pilotar nunca ha tenido explicación!
Se puede dejar el ¿por qué? a un lado y empezar a investigar, ¿qué te aporta esa persona? ¿Qué te dice su mirada? ¿Qué parte del cuerpo sientes al verla? ¿Cuál es la frase que te encanta que te diga al oído?, y así poder estar horas indagando poco a poco en su interior emocional para llegar a racionalizar un poco la pregunta inicial.
Me temo que soy la persona más romántica del mundo, pero además he conseguido explicar casi todas las cosas del amor de una forma coherente y racional. Durante muchos años perdí mucha memoria y al ir recuperándola me tomé siempre la molestia de preguntarme por el origen de todas las emociones (fueran positivas, negativas o neutras). Nuestros gustos se han ido formando cuando éramos jóvenes, y ahora los respondemos inconscientemente, sin plantearnos mucho su origen.
Después de dos años de entrenamiento aprendí a entender el origen de casi todos mis gustos, y ahora cuando estoy delante de un objeto sé a qué me recuerda y por qué me gusta o disgusta. Y cuando estoy delante de una persona, sé mirar más allá de su mirada e identifico todo lo positivo que me evoca de otras personas queridas de mi pasado. Si además, al interactuar conmigo, no baja mis expectativas… el amor está asegurado… ¡es la receta del amor para saber cuándo estás enamorado a primera vista!… pero requiere mucha práctica… y por supuesto ¡ser correspondido!
Y eso pasó hace poco… aunque Dios no siempre juega a que ganemos todos. Je je… ¡qué listo es!
Y siempre podemos comprobar cómo conseguir la felicidad en el amor…
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Soy un soñador, que cree que es posible construir un mundo mejor. Dedico mi vida a hacer a la gente feliz. Experto en felicidad, coaching y comunicación puedes consultar mi último libro-blog
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