Vamos tan rápido que muchas veces olvidamos cosas esenciales. Hoy tengo el placer de escribir escuchando el sonido del mar. Es impresionante cómo avanza la tecnología, porque estoy en un punto en el que solía disfrutar de las olas 25 años atrás, con la única diferencia de que hoy lo puedo hacer escribiendo en un portátil. Incluso conectado a Internet, y con la posibilidad de comunicarme con varias personas a la vez.

Pero la sensación, si se sabe disfrutar, es la misma. El mar constante, inquieto, golpeando una y otra vez la playa. Todo es igual la verdad, porque ni ha subido el nivel del mar como para invadir la costa, ni se ha agujereado el ozono como para morir por los rayos del sol. No sé, son sólo algunos detalles que me preocupaban años atrás en televisión, diagnosticando el fin del mundo.

Escuchando hoy las noticias parece que nos quedaremos sin gasolina en breve, y habrá como en Mad Max, que luchar por ella hasta las últimas consecuencias. Parece que no sabremos entendernos entre las distintas religiones y habrá muchos conflictos hasta que nos demos cuenta de que tenemos la misma naturaleza. Incluso vivimos con el miedo a perderlo todo, flanqueados por la hipoteca, las deudas, y todas las promesas que hacemos en el día a día.

Pero el mar seguirá sonando igual, de la misma forma, con igual energía. No creo que el mundo se acabe en breve, pero sí creo que la gente se muere a diario por no permitirse sentir cosas tan bonitas como el sonido del mar.

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Acerca de 

Considerado un pionero en comunicación y crecimiento personal y profesional. Colabora numerosas veces en TV, radio o prensa y ha desarrollado la innovadora aplicación de la felicidad miGPSVital, basada en la Metodología Autocoaching. Autor de cuatro libros de crecimiento personal y decenas de artículos.

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